La incorporación de dispositivos o juguetes sexuales en la intimidad ha dejado de ser un tabú para convertirse en una herramienta habitual de exploración. Sin embargo, su utilización requiere pautas claras. La psicóloga y sexóloga Sonia Helbing explicó que los juguetes sexuales pueden favorecer el descubrimiento personal, pero advirtió que nunca deben reemplazar el conocimiento orgánico del propio cuerpo.
Antes de recurrir a estos productos, la especialista recomendó identificar previamente las preferencias, sensaciones y límites personales. De esta forma, aseguró, su inclusión en las relaciones se realiza de una manera mucho más consciente y segura. Entre los dispositivos más requeridos, la profesional enumeró los vibradores externos diseñados para el clítoris, los vibradores internos, los masajeadores íntimos y los denominados huevos vaginales.
Sobre estos últimos, Helbing destacó su importante doble función. Detalló que, además de utilizarse para la estimulación, son empleados frecuentemente en la práctica clínica para ejercitar el suelo pélvico. La experta indicó que el entrenamiento de este conjunto de músculos, que sostiene la vejiga, el útero y el recto, contribuye a mejorar la salud anatómica general, previene disfunciones y aumenta la sensibilidad.
La sexóloga subrayó que la higiene resulta innegociable al momento de manipular cualquier dispositivo íntimo. Recomendó lavarlos meticulosamente antes y después de cada utilización con agua y productos acordes al material de fabricación.
La profesional indicó que es imperativo secarlos correctamente, almacenarlos en espacios limpios y utilizar siempre lubricantes que sean plenamente compatibles con cada producto, con el objetivo de evitar molestias, alteraciones o irritaciones severas en el cuerpo.








