La transición hacia el cabello natural requiere tiempo, paciencia y cuidados específicos. Según la especialista, el primer paso consiste en dejar de realizar procedimientos que alteren la estructura natural del cabello, como los alisados químicos o el uso excesivo de herramientas de calor. A partir de ese momento, el proceso se complementa con cortes estratégicos, tratamientos adecuados y una rutina personalizada que permita recuperar progresivamente la salud y la forma natural del cabello.
Cada transición es diferente porque cada cabello tiene una historia particular, explicó que muchas personas deciden abandonar los alisados cuando comienzan a notar señales de desgaste en la fibra capilar, como quiebre, caída, pérdida de densidad o dificultades para el crecimiento. Además, advirtió que muchos alisados son procedimientos invasivos que pueden afectar considerablemente la salud del cabello.
No existe un tiempo exacto, la transición puede extenderse desde algunos meses hasta más de dos años, dependiendo del crecimiento del cabello, el nivel de daño acumulado y los objetivos de cada persona. Sin embargo, destacó que contar con acompañamiento profesional y una rutina adecuada puede favorecer mejores resultados.
Uno de los principales desafíos durante esta etapa es convivir con dos texturas diferentes: la parte del cabello que aún conserva el alisado y la que crece de forma natural. Monges comentó que esta situación suele generar dudas, frustraciones y expectativas, aunque también destacó que existe un importante componente emocional, ya que implica aceptar y valorar una textura que muchas personas intentaron modificar durante años.
Algunas personas creen que es obligatorio cortar todo el cabello para recuperar los rulos. Virginia explicó que depende del grado de alteración que haya sufrido la fibra capilar. La transición hacia el cabello rizado natural exige paciencia, ya que el alisado químico modifica la estructura interna del pelo de forma irreversible. La experta aclaró que la fibra capilar tratada debe eliminarse progresivamente, aunque destacó que muchas personas optan por un proceso gradual sin necesidad de recurrir a cortes drásticos. Asimismo, subrayó la importancia de acudir a profesionales especializados en rizos, dado que un diseño adecuado realza la textura, distribuye mejor el volumen y facilita enormemente el manejo diario.
En cuanto al cuidado rutinario, la especialista recomendó elegir productos de definición específicos para cada necesidad y mantener un equilibrio entre hidratación, nutrición y reconstrucción. Señaló que la resequedad suele deberse a la falta de cuidados complementarios y no al producto en sí.
Además, confirmó que ciertos cosméticos capilares pueden desencadenar acné facial, por lo que aconsejó evitar excesos cerca de la raíz, limpiar el rostro tras la rutina y lavar regularmente toallas y fundas de almohada.
La especialista animó a quienes temen recuperar sus rulos a dar el paso con confianza, asegurando que el acompañamiento adecuado es clave para disfrutar del camino y fortalecer la autoestima.









