La inflamación es un proceso natural del organismo, pero cuando se mantiene durante largos períodos puede convertirse en un problema silencioso que afecta el bienestar diario.
La nutricionista Giovanna Destefano explicó que muchas personas conviven con lo que se conoce como inflamación crónica de bajo grado. Este síndrome es cada vez más frecuente tanto en personas jóvenes como adultas.
A diferencia de la inflamación aguda, como la que ocurre cuando una persona se corta un dedo y la zona se enrojece o duele por algunos días, este tipo de inflamación se mantiene de forma constante en el organismo, según explicó Giovanna Destefano.
Con el paso del tiempo pueden aparecer señales que afectan la rutina diaria, como dolores de cabeza frecuentes, migrañas, dificultades para dormir, caída de cabello, hinchazón abdominal, gases o estreñimiento. También pueden registrarse cambios en el estado de ánimo, episodios de irritabilidad o ansiedad, así como una sensación constante de cansancio o falta de energía. Destefano resaltó que muchas veces estos síntomas se asignan simplemente al paso de los años, por lo que las personas no suelen prestarles demasiada atención.
La especialista señaló que el estilo de vida actual tiene mucho que ver en este proceso, ya que el ritmo acelerado de la vida cotidiana, las jornadas laborales extensas y la costumbre de comer rápido o recurrir con frecuencia a alimentos preparados hacen un entorno que puede mantener al organismo en un estado inflamatorio constante. En ese sentido, destacó que la alimentación basada en productos ultraprocesados, frituras, comidas rápidas o bebidas gaseosas puede contribuir a este desequilibrio cuando se convierte en un hábito diario.
Asimismo, el sedentarismo es otro factor que suele acompañar a estos hábitos. “Nuestro cuerpo no está diseñado para permanecer quieto”, explicó la nutricionista, quien recomendó mantener una rutina de movimiento de al menos 150 minutos semanales. Otro elemento que influye es el estrés, la dinámica actual, marcada por la constante conexión a dispositivos electrónicos, las notificaciones y la presión cotidiana, genera un desgaste emocional que también repercute en el organismo
En relación con la alimentación, la especialista destacó que algunos productos pueden ayudar a equilibrar el organismo cuando se incorporan de manera regular en la dieta. Entre ellos mencionó el aguacate, el aceite de oliva y diversos frutos secos, como las nueces o las macadamias, por su contenido de grasas saludables. También resaltó alimentos ricos en antioxidantes, como la remolacha y los frutos rojos, entre ellos los arándanos, que actualmente cuentan con producción local en Paraguay.
Destefano también resaltó la importancia de otros hábitos cotidianos, como una correcta hidratación, el descanso nocturno y la reducción del consumo frecuente de alcohol o tabaco. En Paraguay, explicó, el consumo de alcohol suele estar asociado a diversas situaciones sociales o emocionales, lo que muchas veces lleva a incorporarlo con demasiada frecuencia en la rutina.
Indicó que cuando una persona presenta molestias persistentes a pesar de mejorar su estilo de vida es recomendable acudir a consulta para realizar una evaluación profesional. En estos casos, el trabajo conjunto con otros especialistas permite analizar cada situación de manera integral y encontrar la mejor forma de abordar el problema.
La especialista concluyó que prestar atención a las señales del cuerpo y revisar los hábitos cotidianos puede ser el primer paso para comprender mejor cómo el estilo de vida influye en el bienestar general.









