Estas mujeres, sostén de sus familias y motor de sus comunidades, que día a día se dedican a la cría de animales para el consumo y la venta, han demostrado que la capacidad y la audacia no conocen de géneros. En una labor tradicionalmente vista como dominio masculino se insertan para mejorar su calidad de vida.
El doctor Robert Alcaraz, al ver la realidad de estas familias que criaban animales de granja para autoconsumo, venta de carne o producción de queso, donde los varones se dedicaban a otras tareas y las mujeres a labores del hogar, incubó la idea de este curso y presentó el proyecto al Sinafocal para realizarlo de manera gratuita. “Las mujeres pueden realizar estas tareas y tomaron con mucho interés y compromiso la capacitación. Y fue tan grande el éxito que para el 2026 ya tenemos pedidos para seguir capacitando en diferentes compañías y localidades”, explicó el veterinario.
Esta vez fue realizado en la compañía Potrero Benegas bajo la experta guía del doctor Robert Alcaraz, se convirtió en un campo de pruebas para su determinación. El programa, que abarcó desde producción, nutrición y mejoramiento genético hasta la aplicación de medicamentos y sanitación, tuvo un momento cumbre que marcó la diferencia: el aprendizaje y la ejecución de la castración de animales bovinos y porcinos. Y fue precisamente en este procedimiento, que exige precisión, fuerza y valentía, donde las mujeres sobresalieron con una dedicación encomiable, demostrando al país que no hay labor productiva que esté vetada por razón de ser mujer.
Cada certificado que estas 20 líderes recibieron simboliza mucho más que una calificación técnica, representa una herramienta de autonomía y una promesa de un futuro mejor.



