A los 40 años, la vida de Maggie Leri dio un giro drástico e inesperado. Tras casi dos décadas experimentando síntomas aislados como temblores y una debilidad extrema que la hacía caer de su bicicleta, finalmente escuchó el diagnóstico definitivo: esclerosis múltiple. En aquel consultorio, las palabras del médico resonaron como una sentencia implacable. “Crónica, autoinmune, inflamatoria, incurable”, recuerda Maggie. Ante un panorama que en ese instante se tiñó de total oscuridad, su primera reacción fue el silencio absoluto. Se refugió en lo que ella misma define como un “búnker emocional”, ocultando su realidad, justificando sus dificultades físicas con lesiones deportivas falsas y lidiando en soledad con el miedo a un futuro incierto.
<b>De la negación a la luz: el poder de la vulnerabilidad</b>
Durante dos largos años, esta diseñadora gráfica y madre mantuvo su diagnóstico bajo llave. Sin embargo, en 2016, motivada por el impulso de sus hijas, tomó una decisión sumamente valiente: redactó un posteo en sus redes sociales, por entonces estrictamente privadas, revelando su enfermedad. Aquella publicación lo cambió todo. Al contar su verdad, la cápsula hermética en la que vivía se rompió para siempre.
Esta nueva exposición no se convirtió en una carga, sino en un hermoso compromiso. Maggie descubrió rápidamente el inmenso vacío de información y contención que rodea a la esclerosis múltiple —una patología en la que el sistema inmunológico daña la mielina, interrumpiendo las conexiones del sistema nervioso—. Casi sin planearlo, se erigió como un faro de esperanza para pacientes, familiares y personas que se enfrentaban al abismo de un nuevo diagnóstico.
<b>Ser protagonista y apagar el “modo selfie”</b>
Como coach ontológica, Maggie entendió que frente a la adversidad existen dos caminos claros: transitarla desde el papel de víctima o desde el de protagonista. Ella eligió lo segundo. “Ser protagonista es hacerte cargo de lo que te está pasando y creer en vos. Es como un superhéroe”, afirma con convicción.
Para alcanzar esa mentalidad, aplica una filosofía a la que bautizó como “dejar el modo selfie”. Al apartar la mirada del propio ombligo y empezar a observar el sufrimiento y las batallas de los demás, ocurre una especie de magia curativa. Su labor en redes, donde sus mensajes alcanzan a millones, radica en empatizar con el dolor ajeno y enseñar que, a menudo, las limitaciones más paralizantes son mentales, no físicas.
Barreras físicas, brazadas en el mar y la valentía de ser “Brava”
La enfermedad, naturalmente, trajo consigo obstáculos tangibles. Hoy, debido a la espasticidad y a lesiones irreversibles en su sistema nervioso, Maggie utiliza bastones. Tareas elementales, como caminar unos pocos metros, le exigen un desgaste físico y mental abrumador. No obstante, su espíritu indomable sigue desafiando fronteras. Apoyada en su red de contención, se ha convertido en nadadora de aguas abiertas, logrando hazañas como cruzar el lago Nahuel Huapi. “En el agua me siento libre y no tengo ningún tipo de discapacidad”, confiesa.
Esta travesía integral de dolor, aceptación y renacimiento quedó plasmada en su libro “Brava”. Una obra que tardó seis años en gestarse y que invita al lector a soltar el resentimiento, dejar de culpar al entorno y asumir la responsabilidad de la propia sanación interior.
<b>La regla del 90/10: Un legado de milagros cotidianos</b>
La vida continuó poniéndola a prueba; recientemente superó un diagnóstico de melanoma. Aunque reconoce la importancia vital de “duelar”, llorar y habitar el enojo momentáneo, su verdadera fortaleza radica en negarse a vivir permanentemente en ese pozo.
Hoy, la mayor lección que Maggie Leri nos regala es la toma de conciencia sobre los “pequeños grandes milagros” que solemos dar por sentados: respirar sin asistencia, ver, tragar, sostenernos en pie. Su gran legado se resume en la regla del 90/10: “A veces el 10% de lo que somos está mal... pero nos olvidamos del 90%. Cuando le damos su lugar a ese 10%, entendiendo lo doloroso que es, pero tomamos conciencia y agradecemos por ese 90% restante, las cosas cambian”. Con cada charla y cada brazada, Maggie nos demuestra que un diagnóstico puede detenerte, o bien, puede revelarte de qué material estás hecho realmente.
La palabra del día
Protagonismo
Definición: Actitud de quien asume el papel principal o más activo en un asunto.
En la historia de Maggie Leri, el protagonismo es la decisión valiente de rechazar el rol de víctima frente a la enfermedad. Al aceptar su diagnóstico y apagar el “modo selfie”, tomó las riendas de su vida. Su testimonio nos enseña que, ante la adversidad, siempre podemos elegir ser los héroes de nuestro propio relato, reescribiendo el dolor para servir e inspirar profundamente a los demás.










