La Tribuna que cambia el juego

De la falta de empleo a brillar en el arte de la filigrana luqueña

Adriana Aguayo transformó la falta de empleo en una oportunidad brillante. En Luque, una ciudad donde la filigrana es tradicionalmente dominada por hombres, esta joven artesana teje hilos de plata para abrirse paso, fusionando técnica, sensibilidad femenina y una profunda visión emprendedora.

| Por La Tribuna
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Entre herramientas y soplete, Adriana transforma su pasión en arte desde su propio taller en Luque, el espacio donde nacen sus piezas únicas.

La historia de Adriana con la joyería no comenzó como una vocación de infancia, sino como una respuesta resiliente a la falta de oportunidades. Tras terminar el colegio en 2016, se enfrentó a la dura realidad laboral juvenil. Un empleo de apenas un mes en una cadena de comida rápida, con baja remuneración y fines de semana ocupados, fue el detonante para buscar su propio camino. “Busqué una fuente de ingreso y, como estoy acá en Luque, se me dio la idea de empezar en la filigrana”, relata.

Lo que inició en 2017 como compra y venta, pronto se transformó en una pasión. Para 2018, Adriana ya aprendía el oficio directamente de su proveedor. El proceso fue exigente; crear filigrana implica desde fundir el metal hasta elaborar los propios hilos de plata. Le tomó dos meses completar su primera pieza. Durante la pandemia, decidió perfeccionar su técnica en la Escuela Itaju del Mercado Municipal N°2 de Luque bajo la guía del profesor Víctor Aguilera, absorbiendo diferentes estilos de varios maestros artesanos.

<b>Mompox: un viaje revelador</b>

El punto de inflexión en su carrera ocurrió cuando decidió invertir el fruto de su arduo trabajo en un viaje de un mes a Mompox, Colombia, conocida mundialmente como la capital de la filigrana. Allí, Adriana experimentó un choque cultural que cambió su perspectiva.

“Acá en Luque los que más hacen filigrana son hombres, pero al irme allá eran toditas mujeres, dueñas de locales y artesanas”, recuerda con asombro. Esta experiencia le confirmó que la mujer aporta una sensibilidad única a la creación de joyas, motivándola a romper las barreras de género en su ciudad.

<b>Un estilo propio forjado a fuego</b>

Proviniendo de una familia de mujeres profesionales y comerciantes establecidas en Luque hace una década, Adriana heredó el instinto para los negocios, pero eligió el arte como medio de vida. Desde 2024, utiliza sus redes sociales para mostrar el complejo proceso de creación, superando el miedo inicial al plagio. “La gente siempre tiene en la cabeza que le van a copiar, pero una mano no es igual a la otra”, afirma con seguridad.

Su sello distintivo radica en la expresividad de sus aros, pulseras, anillos, tocados, gargantillas . Algunas de las características de su trabajo incluyen inspiración natural en diseños expresivos centrados en flores, colibríes y formas geométricas como estrellas. Su acabado impecable le da el uso de ácido cítrico al baño maría para quitar la oxidación y lograr un tono “blanco papel” característico. Además, utiliza detalles tradicionales implementando más de dos rellenos y apliques de “tomatillo”, prescindiendo del uso de piedras u otros agregados.

Lograr este nivel de detalle requiere equipamiento específico. Con una inversión de aproximadamente 15 millones de guaraníes —lograda mediante créditos bancarios y reinversión de ganancias en su primer año— Adriana armó su propio taller restaurando herramientas de segunda mano.

El futuro brilla en plata

Hoy, Adriana vive exclusivamente de su arte. Aunque reconoce que la filigrana sigue siendo un terreno donde las mujeres paraguayas son minoría, nota que una nueva generación está despertando. Para ella, es vital que las artesanas documenten su proceso e inspiren a otras a entrar al rubro.

Su visión no se detiene en Luque. Sueña con expandir su taller, viajar a Italia para profundizar sus conocimientos en joyería y, finalmente, dedicarse a la enseñanza para transmitir este legado.

A quienes dudan en emprender, su mensaje es directo: “Anímense, no tengan miedo. Tal vez al principio cuesta un poquito, pero el tema es arriesgarte. Tenés que serte leal a vos, saber cómo querés expresarte, porque al fin y al cabo, la gente necesita ver tu trabajo e inspirarse”.

La palabra del día

“Temple”

Definición: Dureza y elasticidad de un metal. Valor para encarar los desafíos.

El concepto de temple ilustra a la perfección la historia de Adriana Aguayo. Así como el soplete funde y moldea la plata fina para crear joyas, la adversidad forjó su carácter. Su valentía al abrirse paso en un oficio de hombres y su empuje demuestran un espíritu que hoy brilla con luz propia.

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