Infraestructura: medir kilómetros ya no alcanza para evaluar impacto

Paraguay necesita medir sus obras por tiempo de viaje, costos logísticos, transitabilidad, volumen de carga y acceso a servicios, además de kilómetros construidos e inversión ejecutada.

| Por Nahuel Ayala
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Infraestructura: kilómetros construidos versus tiempo ahorrado.

Paraguay suele medir sus obras por kilómetros pavimentados, puentes habilitados o montos ejecutados. Son datos necesarios para conocer cuánto se construyó, pero no alcanzan para saber cuánto cambió una ruta la vida de quienes la usan o cuánto mejoró la competitividad de una región. Una infraestructura útil debería medirse también por el tiempo que ahorra, el costo que reduce y las actividades económicas que vuelve más viables.

Esa es la lógica que Proyecto Paraguay propone para el eje de infraestructura y logística. Su marco operativo plantea una pregunta más exigente que contar obras: qué proyectos reducen costos logísticos y cuáles tienen impacto directo en productividad y empleo. El mismo documento identifica al Logistics Performance Index del Banco Mundial como referencia para analizar infraestructura, aduanas y eficiencia logística.

La diferencia importa porque dos rutas de la misma extensión pueden producir efectos muy distintos.

Una puede conectar centros productivos con mercados, reducir desvíos y permitir que un camión haga más viajes en la misma jornada y la otra puede mejorar una vía poco utilizada sin modificar de manera significativa los tiempos o costos de quienes producen y trabajan en la zona.

El indicador inicial sigue siendo físico; kilómetros construidos, rehabilitados o mantenidos. Después debe venir la medición del resultado.

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La Encuesta de Movilidad del Área Metropolitana de Asunción, elaborada por PNUD e INE en 2021, muestra cuánto pesa el tiempo en la vida cotidiana. El viaje por motivo de trabajo registraba un promedio de 41 minutos, el mayor entre las actividades relevadas. El regreso al hogar y los desplazamientos por asistencia médica o trámites personales alcanzaban 35 minutos. Ese tiempo tiene un costo que no aparece en el presupuesto de una obra.

Una avenida nueva o una mejora vial puede considerarse exitosa si disminuye el tiempo de viaje, mejora la regularidad del transporte y permite acceder con mayor facilidad a empleo, educación o salud. La misma encuesta muestra que frecuencia, puntualidad y tiempo de viaje estaban entre los aspectos más relevantes para los usuarios del transporte público.

En logística ocurre algo parecido

El corredor bioceánico ofrece un caso claro para medir una infraestructura por sus efectos. La conexión prevista entre el Atlántico y el Pacífico a través de Paraguay busca reducir tiempos de transporte, costos operativos y distancias hacia mercados internacionales. Trabajos publicados por La Tribuna sobre el Puente Bioceánico señalan que la obra pretende mejorar la salida de productos agrícolas, carne, granos, biocombustibles y manufacturas hacia Asia y la costa oeste del continente.

En un análisis previo publicado por este diario, el economista César Addario estimó que el corredor podría reducir entre 20% y 30% los costos de transporte y ahorrar varios días de viaje una vez operativa toda la conexión. Esa estimación corresponde al análisis citado en la publicación y deberá contrastarse posteriormente con datos reales de operación cuando el corredor esté plenamente habilitado.

Ahí aparece una diferencia importante entre proyección y resultado.

Antes de una obra pueden estimarse ahorros, después de habilitarla deberían medirse. ¿Cuántas horas tarda realmente un camión? ¿Cuánto combustible consume? ¿Cuánto cuesta mover una tonelada? ¿Cuántos viajes adicionales puede realizar una empresa?

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También importa la confiabilidad. Una carretera puede reducir el tiempo promedio y seguir generando pérdidas si queda interrumpida durante lluvias, presenta deterioro frecuente o exige desvíos. La medición debería incluir días de transitabilidad, mantenimiento, accidentes, interrupciones y variación del tiempo de viaje.

Para las familias, la vara es distinta, pero igual de concreta

Una obra vial puede significar llegar veinte minutos antes al trabajo, reducir el costo diario de transporte o acercar un hospital. En zonas rurales, una mejora de camino puede permitir que la producción salga durante todo el año y que una ambulancia llegue sin depender del clima.

Proyecto Paraguay podría seguir las principales obras con un tablero que combine kilómetros ejecutados, inversión, tiempo de viaje antes y después, costo de transporte, volumen de carga, transitabilidad y acceso a servicios.

El objetivo no es dejar de contar kilómetros, sino conectar esa cifra con el resultado que justifica la inversión.

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Si una obra de 100 kilómetros permite ahorrar dos horas de viaje, reducir el costo por tonelada y mantener una ruta operativa durante todo el año, esos datos explican mejor su impacto que la extensión por sí sola.

La infraestructura termina de demostrar su valor cuando el país puede responder cuánto tiempo y dinero ahorró después de construirla.

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