Sociedad

“Alertas” en el amor: cómo distinguir un error aislado de un patrón tóxico

La inestabilidad marca el ritmo de las relaciones actuales. La licenciada Esperanza Stumpfs detalla las conductas que dañan la autoestima y explica por qué la falta de coherencia es la señal más peligrosa.

| Por La Tribuna
La falta de reciprocidad genera un desgaste que afecta profundamente el proyecto de vida en común.

En el complejo escenario de los vínculos modernos, donde conceptos como las “situationships” o la comunicación intermitente se han vuelto moneda corriente, la salud emocional suele quedar en un segundo plano. Para la psicóloga Esperanza Stumpfs, el primer paso para protegerse es desarrollar un ojo clínico: “No todas las conductas negativas implican un problema estructural, pero sí lo son cuando se sostienen en el tiempo”, explicó.

La diferencia fundamental reside en la repetición. Mientras un hecho aislado puede ser un error humano, un patrón es una decisión que define la dinámica de la pareja.

Uno de los indicadores más corrosivos para el bienestar emocional es la incongruencia. Cuando lo que una persona dice no guarda relación con lo que hace, el otro miembro de la pareja entra en un estado de alerta constante y duda sistemática.

Este escenario se agrava con la falta de responsabilidad emocional, la tendencia a minimizar, negar o devolver la culpa cuando el otro expresa un sentimiento. Según la especialista, invalidar las emociones del compañero es una forma de violencia silenciosa que socava los cimientos de la confianza.

Entre las tácticas más preocupantes, Stumpfs destacó el gaslighting, una manipulación donde se busca que la víctima dude de su propia percepción de la realidad. Esta conducta, sumada a la comunicación intermitente, períodos de gran afecto seguidos de desapariciones inexplicables, crea un lazo basado en la ansiedad y la inseguridad.

Asimismo, la experta advirtió sobre los vínculos “por conveniencia” y la falta de reciprocidad. “En una relación sana debe existir un equilibrio emocional”, sostuvo. Cuando el acompañamiento solo ocurre en los momentos favorables, pero se transforma en ausencia ante la necesidad de apoyo real, estamos frente a un vínculo que carece de compromiso genuino, sin importar el tiempo que lleven juntos.

Sostener este tipo de dinámicas no es gratuito, ya que, con el tiempo, la autoestima se debilita, dando paso a la ansiedad y una profunda sensación de desvalorización personal. La deslealtad no siempre es una traición explosiva; a veces se manifiesta en las “microinfidelidades” o en la ruptura constante de los valores acordados.

Si bien toda relación exige esfuerzo y diálogo, hay un límite que no debe cruzarse. Si los comportamientos dañinos se repiten pese a haber sido comunicados, el cambio no llegará. En esos casos, el acto de amor más grande no es intentar salvar la relación, sino priorizar el propio bienestar emocional y saber cuándo retirarse.

Guía rápida de “Red Flags”

1- Gaslighting: negar hechos reales para confundir al otro.

2- Responsabilidad cero: victimizarse cuando se recibe un reclamo legítimo.

3- Intermitencia: aparecer y desaparecer sin previo aviso ni explicación.

4- Incongruencia: prometer cambios que nunca se traducen en acciones.

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