Japón volvió a demostrar que su crecimiento en el fútbol mundial ya no es una casualidad. El seleccionado asiático protagonizó un gran partido ante Países Bajos y rescató un empate 2-2 frente a una de las selecciones más fuertes de Europa, en el debut de ambos en el Mundial 2026.
El equipo neerlandés comenzó mejor y rápidamente encontró la ventaja. Con mayor control de la pelota y presión sobre la salida japonesa, Países Bajos logró adelantarse en el marcador con un tanto de uno de sus referentes, Virgil Van Dijk con golpe de cabeza en el inicio de la complementaria.
Pero Japón no se desordenó. Fiel a su estilo, con intensidad, velocidad y mucha disciplina táctica, encontró espacios para lastimar y consiguió solo unos minutos después. La reacción asiática llegó gracias a Keito Nakamura, que estableció la igualdad transitoria en el marcador gracias a un sablazo desde afuera del área.
El reloj corría y solo un instante después del gol del empate, a los 64′ Países Bajos volvió a golpear con su jerarquía individual y recuperó la ventaja, esta vez con una aparición de Crysencio Summerville, que aprovechó una jugada colectiva para poner nuevamente arriba a los europeos.
Parecía que el triunfo quedaba en manos neerlandesas, pero Japón tenía guardada una última respuesta... y mucha suerte. En uno de los últimos córners del partido Koki Owaga conectó con la cabeza y en su trayecto, el balón se desvió en la cabeza de Daichi Kamada engañando al arquero neerlandés y colocando el 2 a 2 definitivo.
El empate dejó sensaciones distintas. Países Bajos perdió una oportunidad de comenzar con una victoria ante un rival complicado, mientras Japón sumó un punto de enorme valor ante una selección con mayor historia mundialista.






