Sociedad

Maternidad en disputa: entre el deseo personal y la presión social

La idea del “instinto maternal” ha sido instalada durante años como una verdad incuestionable. Sin embargo, la psicóloga Lorena Armoa explicó que se trata de una simplificación. La maternidad no responde a un impulso biológico inevitable, sino a una interacción entre factores biológicos, psicológicos y culturales.

| Por La Tribuna
La decisión de no tener hijos no se interpreta como una carencia según la psicología.

“No todas las mujeres sienten automáticamente el deseo de ser madres ni un vínculo inmediato”, señaló la psicóloga Lorena Armoa, y agregó que variables como el contexto, el estrés o la salud mental influyen en esa experiencia.

Desde la psicología, la decisión de no tener hijos no se interpreta como una carencia. Armoa indicó que se trata de un proceso consciente que surge de una reflexión profunda, en la que intervienen la identidad personal, la autonomía y una evaluación realista del propio proyecto de vida. “No implica inmadurez ni egoísmo, sino una forma válida de construir una vida significativa”, explicó.

Romper con el mandato tradicional que vincula la realización femenina con la maternidad puede tener efectos diversos. La especialista señaló que cuando la decisión es auténtica suele mejorar el bienestar. Sin embargo, advirtió que el malestar aparece cuando el entorno no acompaña. “El problema no es no querer tener hijos, sino vivir en un contexto que no siempre acepta esa decisión”, afirmó.

La elección de ser childfree no ocurre en el vacío, si bien es una opción de vida válida, está influida por experiencias, rasgos de personalidad y condiciones de vida. Aun así, cuestionó que esta decisión deba justificarse más que otras. “Culturalmente se instaló la maternidad como norma, por eso lo diferente parece necesitar explicación”.

La tendencia a etiquetar como “egoístas” a las mujeres que no desean ser madres no responde a una base psicológica, sino a normas sociales arraigadas. “No implica falta de empatía ni de capacidad de amar, sino ampliar las formas posibles de vivir”, sostuvo.

Respecto al llamado “reloj biológico”, la psicóloga aclaró que no se trata de una fuerza que deba obedecerse, es más bien una experiencia subjetiva atravesada por factores emocionales y sociales. En terapia, el foco está en diferenciar el deseo propio de las expectativas externas. “Se trabaja para que la decisión no esté guiada por el miedo ni la presión”, explicó.

Arrepentimiento por haber sido madre

Armoa también abordó un tema menos visibilizado, señaló que el arrepentimiento por haber tenido hijos existe, aunque permanece silenciado. “No implica falta de amor, sino que habla de la complejidad de una decisión irreversible”, indicó.

El miedo o rechazo hacia la maternidad también forma parte de la experiencia humana. La especialista afirmó que es normal sentirlo, incluso en contextos donde se espera lo contrario. En estos casos, la culpa suele estar vinculada a mandatos sociales más que a un conflicto interno y comprender su origen es clave para gestionarla.

Desde el desarrollo humano, Armoa remarcó que lo determinante no es solo el deseo inicial de la maternidad, sino la calidad del vínculo. “Los niños no necesitan decisiones perfectas, sino adultos disponibles emocionalmente y entornos seguros”, concluyó.

LLAMADA:

“El problema no es no querer tener hijos, sino vivir en un contexto que no siempre acepta esa decisión”.

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