La diástasis abdominal es una condición que consiste en la separación excesiva de los músculos rectos del abdomen, provocada por el estiramiento del tejido conectivo que los une. Esta afección se presenta con mayor frecuencia durante el embarazo y el posparto. La fisioterapeuta Zuni Brítez explicó que quienes la padecen suelen experimentar debilidad en la zona media, alteraciones de postura y molestias en la zona lumbar, lo que afecta no solo la estética sino también la funcionalidad del cuerpo.
El abordaje de la diástasis abdominal a través de la fisioterapia se convirtió en una de las principales herramientas terapéuticas, destacó Zuni Brítez, especialista en fisioterapia. Este tipo de tratamiento se enfoca específicamente en fortalecer el conjunto de músculos abdominales profundos que brindan estabilidad al tronco, apunta a recuperar la función muscular, mejorar el control corporal y reducir la separación abdominal.
Brítez advirtió que la duración del proceso de rehabilitación no es uniforme para todas las personas, sino que varía significativamente según la gravedad de la diástasis y la constancia con que se realice el tratamiento. Para las mujeres que dieron a luz es recomendable esperar al menos seis semanas después del parto antes de iniciar un programa específico de ejercicios para la diástasis.
Una pregunta frecuente entre pacientes que atraviesan este tratamiento es si se puede alcanzar el cierre total de la separación abdominal. Si bien la fisioterapia puede lograr una mejoría significativa en la distancia entre los rectos, el cierre completo depende de diversos factores. Entre ellos se encuentran el grado de distensión del tejido conectivo, la condición física previa de la persona y la respuesta individual al tratamiento. En algunos casos se logra una recuperación anatómica total, mientras que en otros la mejoría funcional permite una vida sin síntomas, aunque persista cierto grado de separación.
La fisioterapia no solo actúa como tratamiento, sino que también cumple un rol preventivo fundamental durante la gestación. A través de ejercicios de fortalecimiento adaptados a cada etapa y técnicas adecuadas de activación muscular, es posible contribuir a reducir el riesgo de desarrollar una diástasis más marcada. Además, este trabajo preventivo favorece una mejor recuperación en el posparto, preparando al cuerpo para los cambios propios del embarazo y el momento del parto.



