Editorial

El solo anuncio de la pausa bélica en Medio Oriente oxigena la economía mundial

Más de un editorial dedicamos al conflicto en el Medio Oriente que en este 2026 ganó temperatura el 28 de febrero pasado. Le dimos importancia por lo…

| Por La Tribuna

Más de un editorial dedicamos al conflicto en el Medio Oriente que en este 2026 ganó temperatura el 28 de febrero pasado. Le dimos importancia por lo que representa para la economía y la seguridad global. Su preponderancia hoy radica porque, de darse como se anuncia, la posibilidad del acuerdo por un el alto al fuego, será un período de respiro a favor de la paz y de alivio a las finanzas internacionales.

Sin entrar en las razones ni en los análisis, menos en las discusiones de cómo y por qué se originó, ni en las probables cláusulas de entendimiento momentáneo, nuestro interés está en los beneficios que traerá la pausa en ese cruce entre Estados Unidos, Israel e Irán. Pues ella habrá de significar un paño frío al riesgo que se veía de una escalada bélica regional.

Es un aspecto crucial que al abrirse, en normal cruce, el Estrecho de Ormuz se logrará encaminar la estabilidad en los precios del petróleo. Aunque haya una distancia larga del hecho entre nuestro país y el Medio Oriente, en la globalidad comercial actual ya no existen fronteras. Por eso, es clave el beneficio ante la eventualidad de recuperar la estabilidad energética.

La paralización de los bombardeos -ataques directos entre EE.UU., Israel e Irán- ciertamente disminuirá la probabilidad de una guerra a escala en la región, que de persistir, incluso, coloca una secuela de peligro a una mayor extensión mundial. La seguridad sobre la libre navegación en el Estrecho de Ormuz, definitivamente, ayudará a bajar la tensión que provoca el aumento en los precios del petróleo.

Por más que la información habla solo de una pausa, que mantiene su incertidumbre lógica, igualmente es mucho lo que gana el mundo con la esperanza de la paz, que se puede resumir en un menor impacto económico y en entender que es un enfrentamiento bélico, que de persistir, visibiliza, en palabras directas, consecuencias devastadoras para el suministro energético mundial.

Las agencias de noticias, ciertamente, hablan de un pacto de dos semanas, tiempo de tregua en que se comprometen Estados Unidos e Irán, algo que la sociedad pacifista espera sea definitiva con bases sólidas. El deber es hallar un blindaje que consolide algún punto de entendimiento entre los sectores enfrentados. Parece mucho pedir, pero no existe otro camino más sensato que las negociaciones diplomáticas.

Por las heridas abiertas es razonable pensar que hay una confianza limitada porque persisten desafíos, incluyendo el resquemor histórico y las sanciones previas; sin embargo, será saludable comprender la necesidad mundial de que haya cumplimiento de los compromisos que asuman las partes involucradas.

Podemos percibir que la mayoría de los países de todos los continentes sostienen la esperanza de que las conversaciones conduzcan a una estabilidad a largo plazo. Aunque parezca una utopía juvenil, siempre el ideal debe ser la paz mundial en medio de las diferencias cuyo punto de alguna coincidencia solo habrá en el diálogo para la resolución de conflictos.

Verde:

Maquila y récord exportador

La nueva reglamentación de maquila apunta a mayor previsibilidad, atracción de inversiones y una proyección de hasta USD 1.500 millones en exportaciones para el 2026.

Amarillo:

Deuda municipal y pagos diferidos en Asunción

Luis Bello anuncia acuerdo, pero la deuda pesada sigue. Es una mejora táctica, no una solución estructural que se debe seguir trabajando desde todos los sectores.

Rojo:

Combustible, inflación y endeudamiento familiar

La combinación suba del petróleo + presión inflacionaria + uso creciente de tarjetas aparece como la alerta económica más grave del día. Impacta directamente en pasaje, alimentos, logística y consumo.

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