Las lluvias intensas registradas en los últimos días en Asunción y el área metropolitana expusieron nuevamente la fragilidad del sistema de drenaje de las calles.
En varios barrios se registraron raudales e inundaciones en tan solo minutos, mientras que centros hospitalarios como el Hospital de Clínicas, el Hospital General de San Lorenzo Calle’i y el IPS Ingavi reportaron problemas por el ingreso de agua en áreas de circulación.
Videos difundidos en redes sociales mostraron calles anegadas en distintos puntos de la capital, incluyendo zonas cercanas al Club Internacional de Tenis (CIT), donde el agua cubrió avenidas en pocos minutos tras la tormenta.
Desde la Dirección de Meteorología e Hidrología explicaron a la Tribu 650 AM que el fenómeno responde a una combinación de lluvias intensas en corto tiempo y a una etapa de transición atmosférica propia del cambio de estación.
El director de Meteorología, Eduardo Mingo, señaló en el programa Tribu Nativa que la atmósfera se encuentra en un período de ajuste entre el verano y el otoño, lo que genera alta variabilidad climática.
“La atmósfera está entrando en una transición. No es que un día se apaga el verano y al día siguiente empieza el otoño; el sistema va ajustándose gradualmente y eso genera días muy soleados seguidos de tormentas intensas”, explicó.
Según datos preliminares de la institución, el evento registrado recientemente dejó cerca de 50 milímetros de lluvia en aproximadamente dos horas en la zona capital. Esa intensidad, concentrada en poco tiempo, es suficiente para generar raudales en áreas urbanas densamente construidas.
Mingo advirtió además que este tipo de comportamiento climático podría repetirse durante la semana, donde habrán días de sol y calor —reactivando la inestabilidad— y que a consecuencia seguirán produciéndose tormentas puntuales.
El meteorólogo añadió que las características geográficas de Paraguay complican los pronósticos. “Estamos en una especie de umbral climático; nos afectan tanto sistemas de aire frío del sur como masas de aire tropical provenientes de la Amazonía y el Pantanal”, señaló.
El desafío estructural de una ciudad
Mientras el fenómeno meteorológico se convierte como parte del problema, especialistas advierten que la expansión urbana también influye en la magnitud de las inundaciones.
El arquitecto Ricardo Meyer, exdecano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Asunción, sostuvo que el crecimiento de las ciudades redujo drásticamente la capacidad natural del suelo para absorber agua.
“Cada vez se construye más y se impermeabiliza más el suelo con asfalto, hormigón y edificios. La superficie de absorción disminuye y el agua que antes penetraba al subsuelo ahora corre por encima”, explicó a La Tribuna.
A eso se suma la ocupación de humedales y áreas naturales que históricamente funcionaban como reguladores del exceso de agua. “Muchos terrenos que cumplían la función de acumular y filtrar el agua fueron urbanizados. Entonces, todo ese volumen termina circulando por la superficie”, agregó.
Ante ese escenario, Meyer señala que las ciudades necesitan infraestructura hidráulica de mayor escala. “Se requieren grandes desagües pluviales y también zonas de amortiguamiento que permitan acumular el agua cuando las lluvias son muy intensas”, sostuvo.
La falta de planificación urbana también obliga a soluciones más costosas con el paso del tiempo. “Cuando los problemas se intentan resolver después de que la ciudad ya está construida, hay que romper calles e instalar cañerías, lo que implica más dinero y molestias para los vecinos”, indicó.
Hospital de Clínicas bajo agua
Las consecuencias de las lluvias también se sintieron en el Hospital de Clínicas, donde el agua ingresó en algunos sectores de circulación interna.
El director del centro asistencial, Jorge Giubi, explicó que el problema se produjo por el volumen de agua que cayó en pocos minutos. “Hubo ingreso de agua en algunas áreas de circulación, pero sin afectar salas de internación ni áreas críticas”, aseguró.
Según el médico, el fenómeno se repite cuando las precipitaciones son muy intensas en períodos cortos. “Llueve quince o veinte minutos, pero el volumen de agua es impresionante. A veces entra por el viento o se acumula en sectores más bajos del hospital”, indicó.
Giubi también mencionó que el nivel del hospital se encuentra varios metros por debajo de la avenida Mariscal López, lo que podría favorecer el ingreso de corriente cuando el caudal aumenta.
Además, planteó que las obras viales recientes en la zona podrían haber modificado el comportamiento del agua.
Mientras continúe el período de inestabilidad atmosférica, los especialistas prevén que tormentas similares sigan produciéndose de forma puntual en la región.


