En ese sentido, anunció que los dossiers técnicos del Ñandutí y de la Chipa ya fueron formalmente presentados y se encuentran ingresados en la lista de espera para ser analizados por el Comité de Salvaguardia del organismo en París.
Ovelar, quien lleva cuatro años al frente de la delegación permanente, recordó que estos esfuerzos no buscan uniformar las culturas, sino todo lo contrario.
“La Unesco es la única institución en el mundo que busca inscribir para salvar los saberes y conocimientos de nuestros antepasados, construyendo un futuro con identidad y sabiendo quiénes somos”, explicó.
Asimismo, repasó los hitos ya consolidados en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial, tales como el Tereré, el Poncho de 60 Listas y el Ñai’ũpo (alfarería en barro negro de Itá).
Al respecto, destacó el impacto del encuentro del Comité celebrado en el país, que atrajo a delegados de 123 países: “Se fueron enamorados de la hospitalidad, la comida y la artesanía paraguaya. Hasta hoy, diplomáticos extranjeros me muestran con orgullo sus aros de filigrana y recuerdan el sabor de nuestra carne”.
Otro de los pilares de la identidad nacional que resuena con fuerza en los pasillos internacionales es el idioma nativo.
La embajadora elató que el guaraní se convirtió en una herramienta clave de su gestión ante las 194 delegaciones del mundo.
“Yo siempre en mis intervenciones hablo de la grandeza del Paraguay desde su lengua. Hablo mucho guaraní y los demás embajadores me piden que lo hable porque quieren escuchar cómo suena. Es una lengua absolutamente expresiva, un legado colosal que recibe el soplo de vida de sus hablantes”, resaltó con orgullo.


