El duelo amoroso no depende exclusivamente de la duración de la relación, según el psicólogo Nicolás Palomino. Indicó que una relación breve puede dejar una huella más profunda si no fue elaborada correctamente, mientras que vínculos largos, pero desgastados, pueden superarse con mayor rapidez. En este proceso, factores como la capacidad de aceptar la ruptura, reflexionar sobre lo vivido y aprender de la experiencia resultan determinantes.
Palomino también señaló que la idealización cumple un rol central en la dificultad para soltar. Explicó que los recuerdos activan una memoria emocional que tiende a enfocarse en los momentos positivos, generando expectativas irreales de que la relación podría haber funcionado de otra manera. Esta mirada distorsionada refuerza el apego y dificulta el cierre.
En cuanto a las diferencias individuales, indicó que algunas personas logran avanzar más rápido porque ya venían procesando la ruptura dentro de la relación, lo que se conoce como “duelo anticipado”. En cambio, quienes idealizan a la expareja o al vínculo tienden a prolongar el proceso, sosteniendo expectativas que no se corresponden con la realidad.
El apego emocional también influye de manera significativa. Según el profesional, es la base sobre la que se construyen los vínculos, pero puede volverse un obstáculo cuando se transforma en dependencia o en una imagen idealizada que ya no coincide con el presente.
Otro factor clave es el contacto posterior. Palomino advirtió que mantener comunicación, especialmente cuando una de las partes busca retomar el vínculo, puede dificultar el proceso. En algunos casos, este contacto funciona como una forma de mantener la esperanza de reconciliación, lo que retrasa la aceptación de la ruptura.
El especialista indicó que no es inusual seguir pensando en una expareja, pero aclaró que esto no siempre implica que el vínculo no haya sido superado. En muchos casos, lo que se extraña no es a la persona en sí, sino la rutina, los proyectos o el estilo de vida compartido.
El proceso se vuelve problemático cuando la persona queda atrapada en pensamientos recurrentes, idealiza constantemente el pasado o busca reemplazar rápidamente a su expareja sin haber elaborado la ruptura. Estas conductas, explicó, pueden derivar en ansiedad, inseguridad o repetición de patrones.
Respecto a los errores más comunes, mencionó la idea de “un clavo saca otro clavo” y la necesidad de demostrarle a la expareja lo que perdió. Señaló que ambos enfoques desvían la atención del proceso personal y dificultan el crecimiento emocional.
Sobre la autoestima, destacó que cumple un rol clave, pero advirtió que debe estar bien enfocada. Una autoestima sana implica asumir responsabilidades, reconocer errores y aprender de la experiencia, en lugar de colocarse únicamente en el lugar de víctima.
En cuanto a las estrategias más efectivas, sostuvo que el proceso debe centrarse en el trabajo personal, en la comprensión de lo ocurrido y en la construcción de nuevos objetivos. También resaltó la importancia de sostener la red de apoyo y mantener actividades que aporten bienestar.
Palomino concluyó que una relación puede dejar huellas, pero eso no significa que no haya sido superada. Recordar a una expareja forma parte del aprendizaje emocional, pero el objetivo es que ese recuerdo deje de generar dolor.
PUNTOS CLAVES
El duelo no es lineal: La psicología clínica sostiene que no existe un tiempo exacto (como el mito de “la mitad del tiempo que duró la relación”), ya que el proceso depende de la intensidad del vínculo y la forma en que se produjo la ruptura.
Factores que influyen: La capacidad de sanar está condicionada por la red de apoyo, la autoestima previa y, fundamentalmente, la gestión del “contacto cero” para evitar que el sistema de recompensa del cerebro siga anclado al ex.
La meta es la aceptación: Superar a alguien no significa olvidarlo, sino integrar la experiencia de manera que el recuerdo ya no genere una respuesta emocional invalidante, permitiendo a la persona proyectar un futuro independiente.


