Sociedad

Dismorfia corporal: cuando la percepción de cómo nos vemos afecta la vida diaria

El trastorno dismórfico corporal es una condición de salud mental que altera la forma en que una persona percibe su cuerpo. La psicóloga clínica Silvia Meza advirtió sobre su impacto en la vida cotidiana y la importancia de abordar este trastorno a tiempo.

| Por La Tribuna
La dismorfia corporal es un trastorno de la percepción del cuerpo con cosas casi imperceptibles.

Meza explicó que el trastorno dismórfico corporal es una alteración de la salud mental caracterizada por una preocupación excesiva por defectos físicos que pueden ser mínimos o imperceptibles para otras personas. Sin embargo, quien lo padece experimenta un malestar real y significativo.

Según la especialista, esta condición no responde a una cuestión de vanidad, sino a una distorsión en la percepción del propio cuerpo. La persona interpreta su imagen de manera negativa y rígida, con pensamientos repetitivos difíciles de controlar, desde el inicio del día y se mantienen de forma persistente, centrados en aquello que la persona considera un defecto.

En cuanto a los factores que pueden influir en su aparición, Meza señaló que se trata de una combinación de elementos. Entre ellos, experiencias previas como críticas sobre la apariencia, situaciones de acoso, inseguridades personales y rasgos perfeccionistas. A este contexto se suma la exposición constante a estándares de belleza en redes sociales. Si bien estas plataformas no causan el trastorno, pueden intensificar la preocupación por la imagen debido a la comparación permanente con fotografías editadas o irreales.

El trastorno se manifiesta a través de pensamientos persistentes sobre el supuesto defecto, que invaden la mente incluso en situaciones sociales. “La persona puede sentirse observada y juzgada, lo que dificulta disfrutar de actividades cotidianas” explicó Meza.

El impacto en la vida diaria puede ser significativo, la condición no solo genera malestar emocional, sino que también afecta vínculos, el rendimiento laboral o académico y la participación social. En algunos casos, las personas optan por aislarse, evitar fotografías o rechazar oportunidades por la incomodidad con su propia imagen.

No solo afecta a adolescentes

Los trastornos de la imagen corporal no presentan una edad específica ni a un género en concreto, aunque suelen manifestarse durante la adolescencia, una etapa vinculada a la construcción de la identidad donde uno es más sensible frente a la propia apariencia y la opinión de los demás.

En adultos, el trastorno puede manifestarse a través de una insatisfacción constante con la apariencia y la comparación constante con su “yo” del pasado lo que puede derivar en la realización de procedimientos estéticos y quirúrgicos sin lograr estar conforme de forma duradera.

La especialista señaló que el eje central no es la edad, sino el nivel de malestar, y las limitaciones que genera esta situación en la vida diaria. Por ello, Meza recomendó prestar atención a estas señales y facilitar el acceso a atención profesional cuando la preocupación por la apariencia interfiere en el bienestar y en las actividades cotidianas.

En la actualidad y en la etapa de vida adulta es muy frecuente que surjan comparaciones constantes con otras personas, debido a herramientas como Instagram, Tiktok, Facebook y X se utilizan como herramienta de comparación y donde las preocupaciones pueden incrementarse. En ese contexto, algunas personas continúan experimentando malestar con su imagen, incluso luego de someterse a cambios o tratamientos estéticos con percepción negativa del cuerpo que es más difícil de manejar en la adultez.

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