La Tribuna que cambia el juego

La neurocirugía paraguaya avanza de la mano del doctor Edulfo Brítez

De alumno becado a pionero de la neurocirugía en Paraguay, el doctor Edulfo Brítez transformó el dolor familiar en un motor para salvar vidas. Hoy lidera la innovación médica, evitando que pacientes con patologías cerebrales complejas deban viajar al exterior para encontrar esperanza y sanación.

| Por La Tribuna
Precisión milimétrica: El doctor Brítez durante una cirugía neurológica, demostrando que la excelencia médica de primer mundo ya es una realidad en nuestros quirófanos.

La historia médica del país está escrita por quienes negaron aceptar las limitaciones de su entorno. En la neurocirugía, este inquebrantable espíritu de superación tiene un nombre: Edulfo Brítez. Su trayectoria refleja lo que significa cambiar el juego, transformando un escenario donde los aneurismas cerebrales complejos eran sentencias de exilio, en una realidad de vanguardia dentro de nuestras propias fronteras. Hoy, como Coordinador del Área de Neurocirugía Vascular y Endovascular en el IPS, su misión es ambiciosa: democratizar el acceso a la alta tecnología y demostrar al mundo que la excelencia médica tiene sello paraguayo.

El motor que impulsó esta incansable búsqueda de innovación no nació en laboratorios, sino en la intimidad de su hogar. Su decisión de consagrar la vida a descifrar la complejidad del cerebro tiene el rostro de su madre, María Zully Barrios. Siendo estudiante, ella fue diagnosticada con una enfermedad sin cura y operada de un tumor cerebral. Esa vulnerabilidad encendió un fuego inquebrantable: el deseo de buscar soluciones donde otros veían barreras. Acompañado por el invaluable apoyo de su padre, Bienvenido Brítez, el joven forjó la resiliencia que marcaría sus pasos hacia un futuro médico brillante.

Su exitoso camino estuvo cimentado en el mérito y la disciplina desde el primer día. Tras egresar como mejor alumno del Colegio Nacional de la Capital (CNC), su brillantez le abrió las puertas universitarias mediante una beca de Itaipú. En medicina descolló, logrando graduarse con un promedio sobresaliente, cinco absoluto. Esta excelencia se ratificó al iniciar su especialización, cuando alcanzó el quinto puesto entre mil ochocientos postulantes en el examen de la Conarem. Para él, estas calificaciones no fueron un fin, sino las sólidas herramientas para materializar su firme promesa de transformar la salud nacional.

El doloroso recuerdo de ver a compatriotas viajar al extranjero para salvar sus vidas lo impulsó a elevar su formación. Tras cinco años de aprendizaje en el IPS, partió a Buenos Aires para especializarse en la Clínica Sagrada Familia bajo la tutela de un referente mundial, el doctor Pedro Lylyk. Regresó al país armado con habilidades microquirúrgicas de élite y la convicción de liderar una revolución sanitaria. Sus hitos se encadenaron: fue pionero absoluto en tratar un aneurisma gigante con diversores de flujo en el 2021, y para el 2025 logró presentar cien casos exitosos en el Congreso Nacional de Neurocirugía.

Su espíritu pionero lo motivó a introducir el dispositivo WEB en Paraguay este año y a realizar intervenciones inéditas, como la primera angioplastia de seno venoso para el tinnitus pulsátil en el 2023, o los abordajes radiales para curar aneurismas y estenosis carotídea. Su impacto más profundo radica indiscutiblemente en la esfera de la salud pública. Allí logró devolver esperanza a los más vulnerables al realizar las primeras trombectomías mecánicas en el Hospital de Clínicas en el 2022 y en el Hospital de Trauma en el 2023, garantizando que el tratamiento oportuno del devastador ACV isquémico no sea jamás un privilegio económico.

Hoy, su visión estratégica se centra en consolidar un modelo de Servicio de Neurocirugía híbrida dentro del IPS. Su objetivo es fusionar la precisión de la microcirugía tradicional con las posibilidades del intervencionismo endovascular. Su compromiso con la evolución médica lo mantiene en actualización constante. En abril, completó una capacitación en el University Medical Center Hamburg-Eppendorf en Alemania, buscando liderar abordajes mínimamente invasivos. Su aporte trasciende al quirófano para adentrarse en la investigación científica, alistándose para un próximo viaje a Estados Unidos para desarrollar nuevas terapias.

Detrás del neurocirujano implacable, respira un ser humano comprometido cuyo centro de gravedad descansa en su familia. Casado con su pilar, Sandra Feliú, encuentra en ella y en las sonrisas de sus hijos, Izan y Dante, el motor vital que recarga sus energías. Sabe que su mayor desafío no se libra solo en el quirófano, sino en la búsqueda del equilibrio: conservar la templanza para democratizar la tecnología médica, mientras se esfuerza por ser el mejor padre y esposo posible. El doctor Edulfo Brítez no solo salva vidas; nos demuestra cada día que, con enorme amor, es posible encontrar la cura para lo que parecía ser incurable.

También te puede interesar

Últimas noticias