La ganadería paraguaya es una marca global. Representa cerca del 15% del producto interno bruto (PIB) nacional. Eso no es casualidad. Por ende, el mérito tienen, como base, los ganaderos. Ese hecho, a más de la justa valoración, en la sociedad ambiciosa conlleva igualmente la visión de una carga de exigencia.
La institución gremial madre de los productores es la Asociación Rural del Paraguay (ARP). El domingo pasado tuvo su asamblea ordinaria, ocasión en que se ratificó la continuidad de Daniel Prieto Davey por un nuevo período de dos años. Estará acompañado por los vicepresidentes Mario Lino Apodaca Guex y Ceferino Méndez Vera.
Es mérito de los ganadores que el país sea reconocido por su notable mejora en la genética bovina, el uso de la biotecnología avanzada en la inseminación artificial y la transferencia de embriones. Es más, otro punto favorable es que están construyendo un modelo sostenible con bajas emisiones de gases de efecto invernadero.
También debe admitirse que el sector público acompaña ese esfuerzo privado. Aún así corresponde entender la posición del gremio en el sentido que cualquier modificación del sistema debe contar con garantías técnicas y operativas por el impacto que una decisión equivocada puede tener sobre mercados y credibilidad internacional.
Donde sí es imperioso pasar del dicho al hecho es en el funcionamiento del mercado cárnico. Realmente existe la necesidad de mayor competencia, transparencia y equilibrio en la formación de precios. En ese punto, no solo el productor debe recibir un precio justo (para sostener la inversión, la productividad y el crecimiento), también debe pensarse en el bolsillo del consumidor nacional.
Se sabe de los quebrantos que pasan las familias que se dedican a la ganadería. Ejemplo de la violencia que soportan es que más de uno de sus miembros fue secuestrado por los delincuentes organizados. La seguridad rural es absoluta prioridad de los organismos públicos competentes.
Una amenaza diaria es el abigeato, la faena clandestina y las invasiones, que bien define la ARP son competencias básicas dentro de una política de Estado. Es que sin la tranquilidad laboral se complica sostener y avanzar en el fortalecimiento del rol estratégico del sector productivo en el desarrollo nacional.
La ganadería, en su escala familiar, garantiza la seguridad alimentaria, y en su porte empresarial genera empleos rurales y riqueza económica por medio de las exportaciones. Su impacto transversal ayuda a reducir la pobreza e influye en la vida socioeconómica en zonas rurales.
Históricamente, Paraguay es ganadero. De aquel estilo familiar-tradicional hoy crece el manejo industrial. Esta actividad de siglos pasados evolucionó a una producción intensiva, que por su calidad conquista los mercados más exigentes del planeta. Ese beneficio debe cuidarse, claro está, con los agregados apuntados en los párrafos anteriores.
EL SEMÁFORO DE LA TRIBUNA
Verde:
SANIDAD ANIMAL COMO PATRIMONIO PRODUCTIVO
La ARP plantea que cualquier cambio sanitario debe tener respaldo técnico e institucional.
El tema permite explicar que la sanidad no es burocracia, sino confianza internacional.
Sirve para infografías sobre mercados, trazabilidad y exportación ganadera.
Amarillo:
DÓLAR BAJO: GANADORES Y PERDEDORES
La caída del dólar beneficia importaciones y viajes, pero presiona a exportadores.
Es un tema económico de doble lectura, no enteramente positivo ni negativo.
Verde:
MALTRATO INFANTIL
El maltrato no es solo físico, también es psicológico. Es alerta social permanente, con obligación de servicio público. Y el compromiso de todos denunciando desde la Línea 147.


