La Tribuna que cambia el juego

“Ac Bonga” venció todas las barreras y estudiará Medicina en Misiones

Dejó Angola hace una década persiguiendo el sueño de ser médico. En Paraguay enfrentó rechazos universitarios, un grave accidente que le dejó secuelas y largas jornadas de trabajo en su local gastronómico. Hoy, a base de pura resiliencia, Alfredo Bonga ingresó a Medicina en la Unamis.

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Un corte para la historia. Alfredo Bonga, el joven angoleño que no se rindió, es bautizado como "bicho 34" en Medicina de la Unamis. Su bastón atestigua su resiliencia; su sonrisa, la conquista de su meta.

Hace exactamente una década, Alfredo Bonga —conocido cariñosamente por sus allegados y seguidores en redes sociales como “Ac Bonga”— tomó una de las decisiones más valientes de su vida. Impulsado por una profunda vocación de servicio, decidió dejar atrás su tierra natal, su amada familia y sus amigos en Angola para emprender un extenso viaje intercontinental. Su destino final era Paraguay; su propósito, convertirse en médico.

Llegó a territorio paraguayo en 2016 con la mochila cargada de ilusiones, pero el choque con la realidad académica fue duro. Los primeros intentos por superar los exigentes exámenes de ingreso a la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) terminaron en frustración, no logrando el puntaje en dos ocasiones. Sin embargo, para este soñador, un tropiezo nunca fue sinónimo de derrota.

<b>Emprendedurismo constante frente a un revés inesperado</b>

Lejos de rendirse, Alfredo comprendió que para sobrevivir en un país extranjero, primero debía construir una base sólida con sus propias manos. Se radicó en Capiatá, donde decidió volcar toda su energía en el trabajo donde inició un emprendimiento gastronómico dedicado a la venta de hamburguesas, lomitos, pizzas y helados. Su dedicación lo llevó a establecer un local en San Lorenzo e incluso a equipar un vehículo para recorrer diversas zonas ofreciendo sus comidas.

No obstante, la vida le tenía preparada otra durísima prueba. El 10 de junio de 2025, circulando en su motocicleta, fue embestido violentamente por un ómnibus. El saldo del terrible percance fue una severa fractura de fémur que requirió cirugía. Aunque logró recuperarse, el accidente le dejó secuelas permanentes que hoy lo obligan a apoyarse en un bastón para desplazarse.

Una red de solidaridad y gratitud eterna

Bonga es consciente de que este logro monumental no lo alcanzó solo. Recordando el año 2019 en el Centro de Formación Riomar de Santa Rosa del Aguaray, agradece a los doctores Amín Ríos y Roque Martínez por otorgarle una beca. Si bien las jornadas laborales le impidieron aprovecharla al máximo, allí conoció al doctor Fernando Guerra, profesor de Química y Biología, quien marcaría su futuro.

Años más tarde, el doctor Guerra volvería a cruzar su camino en el Centro de Estudios IDAPPI de San Ignacio. Conmovido por la incansable lucha que el joven compartía en sus redes, el propietario, Ibar Del Puerto, se comunicó para apoyarlo con una nueva beca completa. En este espacio, Alfredo encontró a otro mentor invaluable: el maestro Alexis Mendoza. Consciente de que los horarios nocturnos en la lomitería le impedían asistir a clases, el profesor le guardaba los videos de cada lección y le explicaba detalladamente los conceptos, demostrando una vocación docente extraordinaria.

<b>La anhelada consagración en Misiones</b>

Con la apertura de la carrera de Medicina en la Universidad Nacional de Misiones (Unamis), Alfredo vio una oportunidad de oro. Se instaló en San Ignacio Guazú, donde los vecinos se acostumbraron a la postal del joven repasando intensamente sus apuntes en las plazas.

La espera concluyó en la explanada de la institución. Al publicarse las actas, entre los 40 nuevos ingresantes, brillaba el suyo: Alfredo Bonga había logrado el puesto número 34. Sin el abrazo físico de sus familiares africanos, la ausencia fue compensada por el emotivo calor popular de la comunidad local y de sus seguidores, quienes se fundieron en abrazos con él.

<b>Semillas que tardan en florecer</b>

Para Ac Bonga, este triunfo va más allá de un examen universitario. Él mismo reflexiona: “Hay semillas que tardan años en dar frutos y eso no significa que estén muertas; significa que siguen creciendo bajo la superficie. Cada sacrificio te está moldeando y preparando para algo más grande”.

Hoy, aquel joven angoleño que cruzó el océano movido por un sueño, que enfrentó rechazos, que trabajó de sol a sol y sobrevivió a un accidente casi fatal, da un paso trascendental. Su ingreso es un mensaje directo a cualquiera que sienta que camina lento: el trabajo honesto y la resiliencia nunca se pierden, se acumulan hasta estallar en victoria.

La palabra del día

Tenacidad

Definición: Fuerza que impulsa a continuar con empeño y sin desistir en un propósito.

La tenacidad describe a la perfección el espíritu inquebrantable de Alfredo Bonga. A pesar de estar lejos de su familia, de las puertas que se cerraron inicialmente y de las secuelas de su grave accidente, él nunca renunció a la bata blanca. Transformó cada obstáculo en un impulso, demostrando que con enorme sacrificio y convicción que ningún sueño verdadero tiene fecha de vencimiento.

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