Editorial

A los dichos por Feprinco faltó la siempre necesaria autocrítica

Debe valorarse en su medida patriótica la intención país que tiene el comunicado dado a conocer el jueves pasado por la Feprinco. Tiene reconocimiento por indicar puntos sensibles a los tres poderes del Estado, donde la observación se llenaba de integridad y se potenciaba en porcentaje de justicia si añadía la autocrítica. Es que el presente y sobre todo el devenir es un deber público-privado.

| Por La Tribuna

Genéricamente, reconoció avances del Gobierno centrando sus reparos, que merecen ser considerados, en el Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Veamos los principales puntos al respecto, porque ellos bien discriminados y, sobre todo, con buena recepción, habrán de ayudar a mejorar la vida en la República.

Tiene la razón al afirmar la oportunidad perdida para la reforma de la Caja Fiscal. Allí faltó asumir que no hubo coraje en el Congreso para acompañar el plan inicial del Ejecutivo. Una mirada amplia podría haber mostrado la contradicción de un sector de la prensa (grupo privado) que pedía la reforma, históricamente, pero a la hora de la definición en el Parlamento alentó a los gremios a salir a las calles a proteger sus privilegios.

Será difícil negar “el prebendarismo galopante” y la “corrupción”. El primero es una lacra arrastrada en toda la transición. Con Stroessner, los privilegiados eran generales y amigos; en la democracia son políticos, parientes y amantes. Con relación a lo segundo, es un baile de a dos, pues en tal despropósito (corrupción es también operar con contrabando, piratería, etc.) habrá más de un empresario socio de Feprinco.

Ciertamente, “no responde a un criterio de justicia cargar más impuestos sobre quienes ya cumplen”. Sin embargo, acá debe decirse que de la evasión no escapan socios del gremio. En similar modo puede tomarse casi como un tributo abusivo los precios desmedidos que caen sobre el consumidor, que en porcentaje exclusivo viene de la cadena privada (la carne, por citar un ejemplo). Tampoco se compadece el costo en origen de los productos que ingresan de contrabando y posteriormente son vendidos en comercios liderados por el sector privado.

Tiene la razón al indicar que “el impuesto no debe destinarse al despilfarro ni a festines populistas” y que “es vergonzoso que los aportantes deban pagar de su bolsillo la salud”. Claramente, hay que parar la mala utilización del dinero estatal y más aún cuando afecta a lo sanitario. No debe haber solidaridad gremial entonces, cuando hay denuncia sobre un fideicomiso con recurso público para hacer hospitales que no se hicieron. El hecho, objetivamente, golpea de muerte a la salud.

Feprinco es la mayor organización que genera producción, empleo y brinda oportunidades. Por ende, tiene legitimidad para hacer los reclamos que hizo a la dirigencia política. Es más, es saludable que sean más oportunos y periódicos al entenderse que el objetivo es la búsqueda de suficiente calidad de expectativa de vida en Paraguay.

El buen peso de la responsabilidad está, efectivamente, en quienes conducen (Ejecutivo), legislan (Legislativo) y deben castigar (Judicial) para proteger el bien común. Solo debe agregarse que las naciones liberales crecen en jerarquía y eficiencia cuando hay autocrítica, que corresponde a todos. Debe tenerse en cuenta que la sociedad actual entiende que la primera realidad pasa por lo que tiene en el bolsillo; que lo público lo manejan los políticos y las iniciativas privadas, los comercios.

El Paraguay necesita de todos. Eso se resume en el compromiso mutuo entre quienes lideran en el sector público y quienes operan desde el privado. El vínculo de reciprocidad en el análisis y la autocrítica en democracia se inicia en el cumplimiento de las obligaciones que debe ir en igual proporción con los reclamos de derechos. Dicho mecanismo, tan básico, es la palanca de prosperidad en toda nación libre y soberana.

Verde:

Paraguay presidirá las reuniones del FMI y Banco Mundial 2026.

Es un activo de posicionamiento internacional porque instala a Paraguay como actor con mayor peso institucional en la conversación financiera global. En comunicación política sirve para construir relato de seriedad macroeconómica, inserción y prestigio país.

Amarillo:

Pago de USD 180 millones a farmacéuticas.

Es un alivio parcial: el anuncio ordena algo, pero al mismo tiempo confirma que había una deuda importante y deja en evidencia que el problema de fondo sigue abierto.

Rojo:

Caso Atlas por lavado de dinero y falta de debidas diligencias.

La declaración de testigos y la persistencia de la causa convierten este asunto en un foco rojo por su combinación de banca, élites económicas y sospechas de irregularidad prolongada.

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