Editorial

No es la lluvia, es por la falta de sistema pluvial

A ningún intendentable y tampoco a los candidatos a concejales se les escucha con convicción confirmar qué harán con los raudales que carcomen Asunci…

| Por La Tribuna

A ningún intendentable y tampoco a los candidatos a concejales se les escucha con convicción confirmar qué harán con los raudales que carcomen Asunción y a las ciudades del departamento Central, para no ir lejos. La causa del torrente no es solo una cuestión climática, sino principalmente es por la carencia de un sistema integral de desagüe pluvial.

Esta semana, la capital y las localidades vecinas fueron, de nuevo, focos de peligro por los intensos cauces de agua. Es cuasi infantil sostener que es un problema causado por la lluvia, cuando es secuela de la histórica dejadez de las autoridades comunales; por no priorizar sus inversiones en infraestructura básicas, elementales.

A esta altura ya ni merece consideración la promesa hueca reiterativa de que darán solución. Pues lo que deben decir es cómo lo harán, con qué medios financieros cuentan, cuáles son los recursos disponibles o cómo captarán los fondos para proyectar soluciones. Partamos de la realidad de que todos los ingresos municipales se van en gastos corrientes mensuales (salarios).

Ante eso, la misma prensa, ni qué decir los votantes, deben ser íntegros en indagar qué planes de financiamiento tendrán o de dónde y cómo conseguirán los recursos requeridos. El punto que nos concierne hasta el presente no tuvo la debida atención, eso porque las obras quedan bajo tierra y no se ven, pero, cada vez, se sienten más sus devastadores efectos. En el devenir, de no tomarse los recaudos, cada tormenta será una bomba de tiempo, un volcán en ebullición.

Ciertamente, la sobrada permisividad social debe cambiar y generarse una severa presión positiva. No pasa por advertir y girar con eso que viene un clima lluvioso y con ello llegan los canales de amenazas de hasta de muerte por las calles. ¡No! La verdad es que los raudales crean zozobra porque no se cuenta con alcantarillas pluviales.

No pretendemos ser imprudentes, pero cabe saber, seriamente, cómo harán para conducir el agua de la lluvia si los administradores municipales hacen poco o nada por cuidar lo mínimo; las plazas y recoger basuras. Exagerando, por suerte, Asunción no es Venecia (rodeada de agua) ni Paraguay es Países Bajos (que está bajo el nivel del mar).

Hasta los griegos y romanos desarrollaron ya en sus tiempos métodos avanzados de gestión de agua, incluyendo recolección pluvial y drenaje. Nuestros políticos, en pleno siglo XXI, continúan tomando la democracia como el espacio de rutina de las votaciones, obvio, eso debe admitirse, aunque duela, con la complicidad de la ciudadanía.

Está comprobado que no solo colapsan las áreas vecinales, los raudales están, además, deteriorando estructuras de edificios por el peso de las inundaciones, la humedad y la erosión. Sabemos que los sistemas pluviales conllevan inversiones, pues, entonces, que los distintos candidatos digan cómo harán para sobrevivir a los raudales sin el necesario y lógico sistema pluvial. ¿Cómo?

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