La historia comenzó el 17 de febrero de este año, cuando Antinarcóticos de la Policía Nacional puso en marcha la Operación Nexus II, un operativo destinado a desarticular lo que quedaba de la vieja estructura paraguaya del uruguayo Sebastián Marset, hoy preso en Estados Unidos y señalado como uno de los narcotraficantes más buscados de la región. Desde ese mismo día, los agentes tenían en la mira a un hombre clave dentro del entramado, Dionisio Manuel Cáceres Cabrera, de 38 años, conocido en el ambiente como “Manu”.
Apenas un día o dos después, entre el 18 y el 19 de febrero, la Policía golpeó con fuerza esa red y dejó al descubierto una trama que mezclaba narcotráfico con fútbol, entre los detenidos de aquel operativo apareció nada menos que Víctor Centurión, exarquero de Olimpia y de la Selección Paraguaya, señalado como parte de la estructura que Marset había tejido dentro del deporte más popular del país. “Manu”, sin embargo, logró escapar de esa primera redada y permaneció prófugo durante meses.
TE PUEDE INTERESAR LEER: Por décima vez, pareja de Sebastián Marset insiste en salir de la cárcel
Según la investigación, Cáceres Cabrera, se movía como empresario y dirigente deportivo, y habría llegado a ocupar el cargo de gerente deportivo del club Rubio Ñu utilizando, presuntamente, dinero proveniente del propio Marset y un detalle más grave aún, se sospecha que fue uno de los operadores que facilitó el desembarco del narcotraficante uruguayo en las estructuras del Deportivo Capiatá, en momentos en que la organización buscaba lavar su fortuna y ganar poder de fuego dentro del fútbol paraguayo.
La pesquisa no terminó allí, ya que este domingo, la Policía Nacional finalmente dio con el paradero de “Manu”, los agentes lo localizaron y lo capturaron en horas de la mañana en una vivienda de Itacurubí de la Cordillera, su propia ciudad natal, en el departamento de Cordillera, poniendo fin a más de seis meses de búsqueda desde que se activó Nexus II.
Con esta captura, las autoridades suman otro golpe a la antigua red de Marset, de quien se sospecha que sus antiguos operadores en Paraguay reactivaron las mismas rutas de tráfico de cocaína que el uruguayo utilizaba cuando operaba en el país, antes de terminar preso en territorio estadounidense.


