Vestirse para la oficina en temporada de altas temperaturas implica encontrar un equilibrio entre comodidad y presencia profesional. La asesora de imagen y especialista en colorimetría Jaqueline Lopes explicó que la clave está en elegir prendas ligeras, pero con cortes definidos, que aporten estructura sin generar incomodidad.
Entre las piezas infaltables del armario femenino, la profesional en imagen Jaqueline Lopes destacó el blazer sin mangas como una alternativa que comunica formalidad sin sumar peso. Indicó que una tercera prenda transforma cualquier conjunto y puede adaptarse al estilo personal mediante básicos, pañueletas o accesorios. A ello sumó la vigencia de clásicos como la camisa blanca y el pantalón negro o azul marino, remarcando la importancia de realizar compras conscientes, evaluando combinaciones posibles, afinidad con la colorimetría y coherencia con el propio estilo.
Las faldas y los vestidos también aparecen como aliados frente al calor, ya que aportan frescura y un aire femenino cuando respetan el código laboral. La asesora recomendó largos por la rodilla o midi, con cortes rectos o en campana, y sugiere priorizar fibras naturales como algodón o lino, que permiten la respiración de la piel. En contrapartida, desaconsejó el uso de poliéster pesado por su impacto en la comodidad y la apariencia.
En cuanto a colores, Lopes sostuvo que una paleta de tonos clásicos como blanco, beige, gris claro y azul celeste proyecta limpieza y profesionalismo, sin descartar el uso estratégico del azul marino y el negro. Agregó que los tonos pasteles ganan protagonismo, como lavanda, verde menta, durazno suave o amarillo manteca, combinados con neutros para lograr un resultado actual y equilibrado.
Para una imagen prolija, la especialista subrayó la importancia de evitar prendas demasiado ajustadas, que acentúan el sudor y restan formalidad. Advirtió además sobre errores frecuentes, como no revisar la composición de las telas, abusar de prendas cortas o escotadas, descuidar el calzado o minimizar el impacto del cabello y el maquillaje básico.
En ese sentido, con relación al pelo, recomendó peinados recogidos de estética limpia, accesorios discretos y atención a los detalles que conforman la imagen integral, desde la higiene personal hasta la postura y el cuidado de las manos.
Lopes afirmó que el mejor consejo es conocerse a una misma para construir un estilo laboral auténtico. Señaló que la asesoría de imagen no busca uniformar ni disfrazar, sino ayudar a cada mujer a proyectar seguridad y profesionalismo desde su identidad. Destacó que hoy las mujeres ocupan espacios de liderazgo y pueden reflejar esa presencia a través de un armario coherente con su forma de ser, adaptando tendencias sin perder esencia.




