El derecho a la desconexión digital se convirtió en un tema cada vez más relevante debido a los cambios que la tecnología introdujo en la vida diaria. La posibilidad de recibir mensajes, correos electrónicos y notificaciones a cualquier hora modificó los límites entre el trabajo y el tiempo personal, una situación que puede repercutir en la salud mental y en las relaciones familiares.
La especialista indicó que la hiperconectividad se volvió más frecuente con la expansión del trabajo remoto, el uso masivo de teléfonos inteligentes y las nuevas formas de comunicación digital. Como consecuencia, muchas personas sienten que permanecen disponibles de manera constante y que nunca terminan de desconectarse de sus obligaciones.
Espínola advirtió que esta situación puede generar estrés, ansiedad, agotamiento laboral, problemas de sueño y dificultades para descansar realmente. También mencionó que existen señales que pueden indicar dificultades para desconectarse, como la necesidad constante de revisar el teléfono, la ansiedad cuando no hay acceso a internet o la imposibilidad de dejar de atender asuntos laborales durante los momentos de descanso.
Uno de los aspectos más relevantes es el impacto que la tecnología puede tener en la convivencia familiar, el uso del teléfono durante conversaciones, ignorar a otras personas por mirar una pantalla o priorizar la interacción digital por encima de la presencial puede afectar la calidad de los vínculos. Esta situación puede disminuir los espacios de escucha y acompañamiento dentro de la familia, además de generar distanciamiento entre la pareja.
Asimismo, la profesional de la salud mental señaló que las interrupciones permanentes provocadas por mensajes y notificaciones pueden dificultar la concentración y aumentar la distracción, afectando tanto las actividades laborales como los momentos compartidos con familiares y amigos.
La situación se vuelve preocupante cuando el uso de la tecnología comienza a afectar el sueño, el trabajo o los estudios, la salud mental, las relaciones personales y la capacidad de disfrutar actividades cotidianas sin la necesidad de permanecer conectado a una pantalla.








