Durante un acto en la sede partidaria, el líder de Honor Colorado dio señales de respaldo directo a Baruja para acompañar a Pedro Alliana, acelerando así la definición de las piezas clave del movimiento para la próxima contienda electoral.
Con un tono cargado de complicidad, Cartes lanzó la definición política más importante de la jornada de ayer jueves. “Me prohibieron hablar, Juan Carlos Baruja, así que no voy a decir lo que tengo que decir”, bromeó el titular de la ANR, para luego rematar con un gesto que despejó cualquier duda sobre sus intenciones para el próximo periodo: “Pero se entiende, Alliana”. Este “guiño” público fue interpretado de inmediato por la dirigencia presente como la bendición oficial a la chapa presidencial que buscará la continuidad del movimiento en el 2028.
En otro momento, el expresidente enfatizó que la fortaleza del partido no reside en las disculpas formales, sino en un cambio profundo de actitud entre sus dirigentes. “Eso no se sana con una disculpa; se sana con buena conducta, buen trato y palabras que nos motiven”, reflexionó el titular de la ANR, apelando a un comportamiento ético y respetuoso como base para la construcción política de cara a los próximos desafíos electorales.
El líder de Honor Colorado se mostró desafiante y confiado ante el escenario político, condicionando el éxito del Gobierno y del partido a la cohesión interna. “Yo no tengo miedo a nada ni a nadie mientras tengamos a la familia colorada junta”, sentenció, enviando un mensaje directo tanto a la disidencia como a la oposición.
Para Cartes, la unidad no es solo un deseo, sino una necesidad estratégica para que el Paraguay siga la senda de resultados que, según afirmó, “recién está empezando”.
En otro momento, el expresidente hizo un llamado de tono fraternal, instando a los presentes a dejar de lado las diferencias coyunturales. “Les pido desde el fondo del corazón que estemos todos juntos, abrazados como verdaderos hermanos colorados”, expresó ante la dirigencia.
Con este discurso, Cartes no solo refuerza su liderazgo en la Junta de Gobierno, sino que prepara el terreno para que la dupla Alliana-Baruja camine sobre un partido pacificado y alineado bajo su conducción.


