Política

Plantean eliminar privilegios y clientelismo en la función pública

La reforma del Estado requiere voluntad política para recortar beneficios discrecionales y mejorar la calidad de los servicios ciudadanos.

| Por David Martinez
Economista Hugo Royg

El sistema público paraguayo presenta deficiencias graves en la prestación de servicios básicos esenciales. La ciudadanía percibe una brecha injusta entre los impuestos abonados y la calidad de la atención recibida. Hugo Royg analizó los mecanismos necesarios para ejecutar una reforma estructural profunda en las instituciones del Estado.

El desafío de la calidad en los servicios públicos

Esta perspectiva fue analizada en diálogo con El programa ese a través de La Tribu 650 AM. El economista enfatizó que la falta de eficiencia no responde exclusivamente a una carencia de recursos financieros. El problema radica en la gestión inadecuada del personal y en la falta de objetivos institucionales claros.

Los servicios estatales son actividades que requieren mucha mano de obra para garantizar derechos fundamentales. La salud y la educación dependen directamente de la capacidad técnica de quienes operan el sistema diariamente. Por lo tanto el personal asignado debe ser el más apto para cumplir con estas tareas sociales.

Clientelismo y distorsión salarial en el Estado

El acceso a cargos públicos se rige frecuentemente por criterios clientelares y de prebendarismo político. Se priorizan los vínculos personales o partidarios por encima de la idoneidad técnica de los postulantes. Esta práctica genera una carga innecesaria de funcionarios que no cumplen con labores productivas reales en sus oficinas.

Existe una disparidad alarmante entre las remuneraciones del sector público y el ámbito privado. Una recepcionista estatal puede percibir un salario muy superior al de un profesional con responsabilidades similares. Es imperativo revisar la estructura salarial para que guarde relación directa con la jerarquía de cada función desempeñada.

Combate al despilfarro en rubros superfluos

El gasto en combustible constituye uno de los mayores focos de uso y abuso discrecional institucional. Se utiliza este recurso como una suerte de bonificación adicional para diversos funcionarios y sus familiares. El control estricto del consumo permitiría redireccionar fondos hacia áreas críticas como la seguridad y la salud.

Otras áreas de ajuste inmediato incluyen las licitaciones millonarias para servicios de catering y publicidad oficial. Estos gastos suelen incrementarse durante los periodos electorales para favorecer intereses políticos partidarios específicos. El recorte de estos beneficios no afectaría la operatividad básica de las diversas carteras del Estado paraguayo.

Experiencia operativa en la gestión pública

La reducción de personal innecesario es posible mediante la aplicación de evaluaciones de desempeño integrales. Durante su gestión en el IPS se logró desvincular a más de 3.000 funcionarios identificados como improductivos. Este proceso permitió mejorar la atención al usuario final a pesar de la disminución del plantel administrativo.

La voluntad política desde los cargos jerárquicos es el motor principal para lograr un cambio real. El presidente y sus ministros deben encabezar la lucha contra los privilegios y el mal gasto público. Solo así se podrá construir un sector público sostenible que garantice efectivamente los derechos de los ciudadanos.

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