La industria molinera paraguaya busca ampliar sus negocios con la mirada al exterior ante las limitaciones del mercado interno. La estrategia apunta a desarrollar nuevos destinos para productos con mayor valor agregado, especialmente pastas, en un escenario marcado por una menor superficie sembrada de trigo y una mayor demanda del cereal desde Brasil.
Enrique Arrúa, vicepresidente de la Cámara Paraguaya de Molineros (Capamol), explicó que la capacidad productiva vinculada al trigo supera las necesidades del mercado local. Según detalló, de cada 100 unidades de trigo producidas, aproximadamente 50 se destinan al procesamiento para abastecer el consumo nacional de harina.
Esta diferencia representa una oportunidad para ampliar las ventas al exterior, aunque las exportaciones del producto procesado todavía son limitadas. La industria produce entre 400.000 y 500.000 toneladas de harina al año. Sin embargo, la colocación de este producto en mercados internacionales sigue siendo difícil por las barreras comerciales y la competencia de países como Argentina, que mantiene una fuerte presencia exportadora.
Menor siembra presiona los precios
Las perspectivas para la campaña triguera del 2026 apuntan a una cosecha inferior a la del año anterior, principalmente en la estimación del área sembrado y el volumen que se espera cosechar, mientras que la calidad del grano se mantiene relativamente estable, con mejores condiciones en la zona sur y resultados moderados en Alto Paraná.
A esta reducción de la oferta se suma el interés de Brasil por adquirir trigo paraguayo. De acuerdo con el vicepresidente de Capamol, los precios de compra en campo se ubican actualmente entre USD 315 y USD 320 por tonelada, con tendencia al alza.
La competencia entre compradores externos y molinos locales por el cereal podría encarecer la materia prima y elevar los costos de producción de harina. En este sentido, advirtió que los mayores valores del trigo en dólares terminarán repercutiendo en el precio de la harina.
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Pastas como alternativa de expansión
Ante las dificultades para exportar harina, el sector busca avanzar hacia productos procesados que permitan obtener un mayor valor de la materia prima. En ese contexto, las pastas aparecen como una alternativa para diversificar mercados y aumentar la demanda industrial de harina nacional.
El empresario destacó que varios molinos invirtieron en unidades de elaboración de pastas con tecnología de última generación, capaces de competir con fabricantes internacionales, incluso europeos. Según indicó, una planta de este tipo puede requerir entre USD 20 millones y USD 25 millones de inversión.
Actualmente, las exportaciones de harina se dirigen principalmente a Bolivia y, en menor medida, a Chile, aunque las operaciones todavía son reducidas. La apuesta por las pastas permitiría ampliar la oferta exportable y generar un mayor consumo de harina dentro del país, al utilizarla como insumo para fabricar productos terminados.
Posicionamiento y oportunidades
En el mercado interno, la harina nacional mantiene una posición consolidada en las góndolas, mientras que las pastas paraguayas deben ganar espacio frente a marcas importadas, principalmente de Argentina y Chile.
Estas inversiones industriales y la incorporación de tecnología –según indicó– reflejan la apuesta del sector por transformar la materia prima nacional y encontrar nuevas vías de crecimiento.
La industria molinera cumple un papel estratégico en la cadena agroindustrial, al transformar materias primas agrícolas en productos con mayor valor agregado y generar oportunidades de empleo e inversión.
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La diversificación hacia la elaboración de pastas y la búsqueda de mercados externos representan una oportunidad para ampliar los negocios, fortalecer la industria nacional y aprovechar el potencial productivo del país.


