La ganadería del Chaco paraguayo enfrenta un cambio de prioridades. Aunque el financiamiento fue históricamente una de las principales limitaciones del sector, el Informe Encuesta Agropecuaria Chaco 2026 indica que hoy las mayores demandas se concentran en infraestructura, disponibilidad de agua y capital humano.
El 41% de los establecimientos considera que mejorar los caminos, los sistemas de agua y las comunicaciones es la principal necesidad para impulsar la actividad agropecuaria. Le siguen el acceso a energía estable y segura (18%) y el financiamiento blando (10%).
En una región marcada por las grandes distancias y las condiciones climáticas, la competitividad depende tanto de los recursos disponibles como de la capacidad para movilizar personas, insumos y animales.
El agua, un factor productivo clave
El mejoramiento del suministro de agua encabeza los desafíos dentro de los establecimientos, con el 24% de las respuestas. Le siguen la dificultad para conseguir personal calificado (20%) y la incorporación de tecnología para aumentar la producción (18%).

En un territorio de casi 19 millones de hectáreas, con precipitaciones irregulares, el manejo hídrico es determinante para sostener la carga animal y mejorar la productividad. La encuesta identificó más de 56.000 tajamares en los establecimientos agropecuarios, además de pozos artesianos, aljibes y reservorios.
La infraestructura hídrica también se relaciona con los resultados productivos. Entre las fincas con alta eficiencia de destete, el 46% dispone de pozos artesianos, frente al 14% de aquellas con baja eficiencia.
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Falta de mano de obra calificada
El sector agropecuario chaqueño genera unos 41.100 empleos directos, permanentes y ocasionales. Sin embargo, uno de cada cinco productores identifica la falta de trabajadores calificados como un obstáculo para aumentar la producción.
La encuesta también muestra diferencias según la disponibilidad de personal, el 47% de las fincas con alta eficiencia de destete cuenta con trabajadores contratados, frente al 11% de las que registran baja eficiencia. El desafío no se limita a incorporar tecnología, sino que incluye capacitar y retener personal calificado.
Más caminos y menos burocracia
La mejora de caminos y comunicaciones es otro reclamo central. En una región donde la logística incide directamente en los costos y la rentabilidad, la calidad de las rutas y los accesos puede definir la competitividad de los establecimientos.
Los productores también demandan energía más confiable, simplificación de trámites y mayor asistencia técnica. Estas necesidades reflejan una visión de desarrollo que va más allá del acceso al crédito.
Estas limitaciones adquieren mayor relevancia ante la necesidad de revertir la caída sostenida del hato ganadero y fortalecer la capacidad productiva del país.
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Superar estos obstáculos será clave para mejorar la eficiencia de los establecimientos, elevar los índices reproductivos y generar condiciones que permitan aumentar el rodeo de manera sostenible.


