Los cuatro pilares del desarrollo

Federico Galeano Estigarribia (*)

| Por La Tribuna
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AnálisisEl momento económico que atraviesa el país se refleja en su centro comercial.

La economía paraguaya crece a tasas que duplican el promedio sudamericano. El desafío ahora es convertir crecimiento económico en desarrollo humano. La pregunta es, ¿qué hace que un país se desarrolle?

En palabras del presidente Peña, el Paraguay vive hoy el mejor momento económico de su historia. El desafío ahora es convertir el crecimiento económico y la estabilidad macro en desarrollo humano: un país con más oportunidades de empleo, políticas de protección social con más y mejores inversiones para salud y educación.

Como si fuese un tren, nuestro país emprende un viaje desde una estación o punto de partida (la estabilidad política y macro con crecimiento económico) y se dirige a la estación que desea alcanzar, el desarrollo humano como punto de llegada.

El economista argentino Julio Olivera (1929-216) define el desarrollo como “el proceso sostenido de crecimiento económico acompañado de la transformación de las estructuras de producción y el progreso económico proporcionando mayor inclusión y bienestar social”. En la encíclica “Laudato siʼ”, el papa Francisco aporta su definición de desarrollo: “Es el paso de condiciones menos humanas a condiciones más humanas”.

Este viaje hacia el desarrollo requiere que los paraguayos avancemos en 4 pilares fundamentales para alcanzar el desarrollo social:

Pilar 1 – Las instituciones

No se trata solamente de tener elecciones. Se trata de tener una sociedad en la que las reglas sean respetadas, donde exista democracia, división de poderes, instituciones republicanas y, sobre todo, Estado de derecho que consiste en que “nadie está por encima de la ley, ni el ciudadano común, ni el empresario, ni el funcionario, ni el político”.

Pilar 2 – La cultura

Este pilar se refiere a la “mentalidad” de los ciudadanos: las creencias, los valores, las ideas que tienen los actores sociales en un determinado país. Mientras el pilar anterior sostiene que son las instituciones las que marcan la diferencia entre un país que es desarrollado y otro que no lo es, el Pilar 2 sostiene que son las “mentes” las que marcan esa diferencia.

Ahorrar, invertir más y gastar menos, educarse, trabajar, innovar, cumplir la ley, planificar, pensar en el largo plazo, postergar la gratificación, exigir mis derechos a la vez de cumplir mis obligaciones, etcétera, son los valores que sostienen a los países con alto nivel de desarrollo social.

Max Weber, con su libro “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”, y Lawrence E. Harrison, con su libro “El subdesarrollo está en la mente”, son los padres del llamado “culturalismo”, corriente de pensamiento que sostiene que las culturas, los valores, las actitudes y las creencias de una sociedad pueden favorecer o dificultar el desarrollo social.

Pilar 3 – El crecimiento económico

Sin crecimiento no hay suficiente riqueza para financiar el desarrollo. Sin crecimiento no aumenta el empleo formal. El número importa. Las preguntas son: ¿cuánta riqueza somos capaces de producir por paraguayo?, ¿cuánta riqueza al año (promedio por habitante) generan los países sudamericanos?, ¿cuánta riqueza al año (promedio por habitante) generan los países de la OCDE (el club de los países más desarrollados del mundo)? Mientras Paraguay produce alrededor de 7.000 a 7.500 dólares por año (promedio por habitante), en Sudamérica el PIB per cápita año promedio es de 10.000 dólares y en la OCDE el promedio es de 48.300 dólares. Nuevamente, el número importa.

Los Estados a través de los impuestos obtienen una tajada de la riqueza producida para financiar las inversiones sociales. Un Estado pobre no puede ser un Estado presente en términos humanos.

El Pilar 3 es un llamado a seguir aumentando el tamaño de la torta económica.

Pilar 4 – La transformación de la estructura productiva

Si el pilar anterior plantea como objetivo hacer crecer el tamaño de la economía (su preocupación está en “cuánta riqueza producimos”), el Pilar 4 se ocupa de la estructura que debe tener la economía para mantener crecimiento generando empleo (su preocupación está en el “cómo producimos riqueza”).

Los economistas resumen este pilar en términos prácticos: dejar de ser una economía que genera ingresos vendiendo carne y soja al mundo (alta dependencia de lo agropecuario) para convertirnos en una economía con mayor valor agregado, más industria, más manufacturas de origen agropecuario e industrial. El cambio de matriz o estructura implica un beneficio altamente relevante: migrar hacia productos más sofisticados con más valor agregado aumenta la productividad y genera más empleo formal.

Los 4 pilares se necesitan

No podemos elegir un solo pilar. El viaje hacia el desarrollo implica fortalecer los cuatro pilares porque cada uno de ellos necesita a los otros tres.

  • El crecimiento económico se detendrá si seguimos siendo una economía<b> </b>mayormente agropecuaria. Necesitamos inversiones industriales.
  • Las inversiones industriales no vendrán si el país no consolida sus instituciones democráticas y económicas.
  • No se pueden fortalecer las instituciones democráticas y económicas si las mentes de los paraguayos valoran la informalidad, el no respeto a la ley y líderes políticos autoritarios.

Los cuatro pilares se necesitan. Las instituciones necesitan crecimiento, el crecimiento necesita instituciones, el crecimiento necesita cultura, la cultura necesita instituciones, el crecimiento necesita transformación estructural, la transformación estructural necesita instituciones, etcétera.

El Paraguay ha demostrado que puede crecer. Ahora tiene que demostrar que puede desarrollarse. Desarrollo no es solamente tener un PIB mayor. Es tener más paraguayos con empleo formal, con menos informalidad, más productividad, más inversión, más industria, más tecnología, más educación, más salud, más seguridad, mejor transporte y más infraestructura. Y por supuesto, un Estado capaz de financiar todo esto sin convertir la presión tributaria en un gran peso sobre las espaldas de los paraguayos.

Si Paraguay consigue que esos cuatro mecanismos funcionen simultáneamente, dejaremos de preguntarnos ¿cuándo la macro llegará a la micro? El desarrollo es, sin dudas, el gran desafío paraguayo.

Comprender el pasado, transformar el presente y construir el futuro.

(*) Docente universitario. Consultor de empresas. Comunicador.

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