El presidente del IPS, Isaías Fretes, verificó ayer las condiciones de la clínica 12 de Junio y confirmó una realidad que genera indignación entre asegurados y aportantes, una infraestructura que demandó una importante inversión (USD 8 millones) hoy muestra signos de graves deterioros, deficiencias edilicias y problemas que ponen en duda la eficiencia del proyecto.
La situación profundiza sin dudas los cuestionamientos sobre el contrato de fideicomiso suscrito entre el IPS y el banco Atlas SA (empresa perteneciente al Grupo Zuccolillo, conglomerado empresarial que incluye además firmas como Inmobiliaria del Este, Biggie, Agroshopping, el medio de comunicación ABC Color y otros). El acuerdo permitió canalizar recursos de la previsional para financiar obras y que comprometieron fondos vinculados a los aportes de trabajadores y empleadores.
El fideicomiso se acordó originalmente como una herramienta para agilizar la ejecución de proyectos y mejorar la capacidad de inversión del IPS en la ampliación y construcción de cuatro hospitales bien específicos, el hospital Ingavi, el hospital Buongermini, una policlínica y el hospital Hemato-Oncológico. Para el efecto, el IPS otorgó al banco Atlas SA la suma de G. 828.800 millones provenientes de los Fondos de Salud. Sin embargo, una cláusula al contrato introducido a última hora desde el banco Atlas SA (el Punto 5: Otros centros de salud), sin que las autoridades de la previsional lo hayan solicitado, hizo que el 76% de esos fondos (unos G. 630.000 millones) sean destinados a obras no programadas, construcciones fantasmas, sobrefacturadas, pago de salarios y gastos administrativos que nada tenían que ver con el objetivo real del fideicomiso, al que solo fueron destinados 24% de los fondos dejando algunas obras a medio terminar y otras que ni siquiera empezaron.
Una de las obras “no programadas” financiadas con el fideicomiso fue justamente la clínica 12 de Junio, cuyas mejoras demandaron nada menos que 47.129 millones de guaraníes (unos USD 8 millones). No obstante, la realidad actual de la clínica 12 de Junio abre interrogantes sobre el resultado final de la operación y sobre quién terminó obteniendo mayores beneficios.
Durante una visita al centro asistencial, el presidente del IPS, Isaías Fretes, constató techos con filtraciones, acumulación de agua en distintos sectores del edificio y equipos médicos afectados por problemas en el sistema eléctrico.
El caso no solo expone deficiencias edilicias en un importante centro asistencial para los asegurados del IPS. También reaviva las dudas sobre el rol de banco Atlas como fiduciaria de un mecanismo financiero que debía garantizar orden, trazabilidad y correcta aplicación de los recursos destinados a infraestructura sanitaria y que podría incluso encasillarse dentro de una presunta malversación con daño patrimonial para el instituto.
El caso de la clínica 12 de Junio es apenas una de las decenas de obras financiadas por el millonario fideicomiso, gracias a la inclusión del Punto 5, sin que hasta ahora el banco pueda explicar ni siquiera a la Fiscalía que también realizó la consulta, sobre quién autorizó el agregado de dicha cláusula contractual.
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Por otro lado, el esquema financiero genera no pocas críticas desde distintos sectores debido a que el IPS comprometió recursos previsionales administrados bajo una estructura fiduciaria durante un período prolongado, 20 años de contrato. Y el otro cuestionamiento que se apunta es que el banco administra fondos provenientes de los aportes obrero-patronales, con una recaudación mensual estimada en torno a los G. 160.000 millones, sin que estos recursos generen una rentabilidad para el IPS y, en contrapartida, mantenga una millonaria liquidez para el banco a costo cero.
Es decir, mientras el dinero de los asegurados circula dentro del esquema financiero, la institución previsional no obtiene un beneficio financiero equivalente al volumen de recursos comprometidos, mientras que la infraestructura construida con ese mecanismo hoy beneficia ampliamente al banco Atlas.
El contraste es evidente. Por un lado, un flujo millonario de recursos previsionales destinado a una operación financiera de largo plazo que beneficia al banco; y por otro, una clínica que actualmente requiere importantes intervenciones para volver a cumplir con estándares aceptables de atención. Ambos casos dentro del mismo acuerdo de fideicomiso IPS/banco Atlas.
La preocupación aumenta porque los fondos utilizados no pertenecen a una empresa privada ni corresponden a una inversión comercial. Se trata del dinero aportado mensualmente por miles de trabajadores paraguayos que esperan que sus contribuciones se traduzcan en servicios médicos eficientes y una jubilación segura.
El caso de la clínica 12 de Junio vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la administración del patrimonio del IPS, que, durante años, fue objeto de cuestionamientos por la forma en que administra sus recursos y el fideicomiso con el banco Atlas aparece ahora como uno de los ejemplos más polémicos por el volumen de dinero involucrado y por los resultados observados.
Hasta el momento, las críticas apuntan tanto al diseño del contrato como al control ejercido sobre el cumplimiento de sus objetivos. Si el fideicomiso tenía como finalidad proteger y optimizar los recursos del IPS, el estado actual de la clínica obliga a revisar si esa meta fue realmente alcanzada.
El Ministerio Público tiene abierto un expediente para investigar el contrato de fideicomiso IPS/banco Atlas y determinar, en primer lugar, si hubo daño patrimonial contra la previsional para luego individualizar a los responsables.







