El déficit hídrico temprano y las condiciones estacionales adversas (menor luminosidad y bajas temperaturas) recortaron el potencial productivo. En consecuencia, se proyectan cosechas inferiores al ciclo anterior. Ante esto, la Unión de Gremios de la Producción (UGP) insta a maximizar la cautela financiera y tomar decisiones técnicas precisas para mitigar riesgos y preservar el capital productivo.
El punto de equilibrio ilustra esta tensión macro y microeconómica. Aurio Frighetto, titular de la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP) en Alto Paraná, precisó que hoy se requieren entre 5.800 y 6.000 kilos por hectárea solo para cubrir los elevados costos operativos (defensivos, fertilizantes y semillas). Pese a las fuertes inversiones realizadas para mantener la sanidad, el clima limitó el retorno esperado.
Aunque este cultivo mantiene su rol estratégico en la rotación de suelos y la cadena agroindustrial, la incertidumbre externa acota el margen comercial. En definitiva, la presente campaña configura un ciclo donde la eficiencia y la precisión financiera serán vitales para evitar pérdidas económicas.


