El crecimiento de los huesos puede verse afectado por la falta de nutrientes esenciales. Una de las enfermedades asociadas a esta deficiencia es el raquitismo, que provoca el ablandamiento y debilitamiento de los huesos en los niños. Su causa más frecuente es la falta prolongada de vitamina D, necesaria para que el organismo absorba el calcio y el fósforo de los alimentos.
Sin cantidades suficientes de estos minerales, los huesos no se desarrollan adecuadamente y pueden deformarse. La enfermedad también puede aparecer cuando el niño no consume suficiente calcio o tiene problemas médicos que dificultan la absorción de vitamina D. En otros casos, el origen es hereditario.
Las señales de alerta
Los síntomas varían según la edad y la gravedad del cuadro. Entre las señales se encuentran el retraso del crecimiento y de las habilidades motoras, el dolor en las piernas, la pelvis o la columna vertebral y la debilidad muscular.
También pueden aparecer alteraciones visibles, como piernas excesivamente arqueadas, rodillas que se inclinan hacia adentro y engrosamiento de las muñecas y los tobillos. Algunos niños presentan cambios en la forma del tórax.
En los bebés, identificar la enfermedad puede ser más difícil, porque las alteraciones óseas y musculares no siempre son evidentes antes de que comiencen a caminar. Ante dolor persistente, debilidad, deformidades o dudas sobre el crecimiento, es importante consultar con un profesional de salud.
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Cómo prevenir el raquitismo
La vitamina D se obtiene mediante ciertos alimentos y se produce en la piel con la exposición a la luz solar. Entre sus fuentes alimentarias están los pescados grasos, las yemas de huevo y algunos productos fortificados, como determinadas leches y cereales.
Los bebés requieren especial atención, ya que la leche materna contiene poca vitamina D. La revista de salud Mayo Clinic señala que las recomendaciones contemplan 400 unidades internacionales (UI) diarias para los lactantes. La necesidad de suplementos debe consultarse con el pediatra, sin administrarlos por cuenta propia.
La deficiencia de vitamina D durante el embarazo también puede aumentar el riesgo de raquitismo en el bebé, por lo que es importante mantener los controles prenatales.
El diagnóstico puede incluir una evaluación física, análisis de sangre y orina y radiografías. La mayoría de los casos se trata con vitamina D y calcio, bajo supervisión médica. Detectar la enfermedad a tiempo ayuda a evitar complicaciones y deformidades permanentes.
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