Caminar de puntillas después de los 2 años, ¿es motivo de consulta?

Es habitual que los niños caminen sobre la punta de los pies cuando están aprendiendo a dar sus primeros pasos, pero surgen dudas cuando esta marcha continúa tras los dos años. Por ello, es importante evaluar si se trata de una costumbre o alguna dificultad que necesita atención.

| Por Silvia Núñez de Ávila
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Una evaluación no significa que exista necesariamente una enfermedad, sino que ayuda a determinar si la marcha corresponde a una etapa del desarrollo o necesita seguimiento.PETE MULLER

Caminar de puntillas puede llamar la atención de los padres, especialmente cuando el niño ya camina con soltura, pero sigue apoyando la parte delantera del pie y mantiene los talones levantados.

En muchos casos, se trata de un hábito que desaparece con el crecimiento. Sin embargo, cuando persiste, es importante observar cómo se desarrolla la marcha y si aparecen otras señales.

Esta forma de caminar es frecuente durante los primeros pasos, cuando el niño todavía está adquiriendo habilidades motoras.

Si crece y se desarrolla según lo esperado, sin otros síntomas, puede no representar un problema. Aun así, no es conveniente asumir que siempre se trata de una costumbre, sobre todo cuando se mantiene después de los primeros años.

Las señales que requieren atención

Se recomienda consultar con el pediatra si el niño continúa caminando de puntillas después de los 2 años.

La evaluación debe realizarse antes si presenta rigidez en las piernas, tensión en el tendón de Aquiles, dificultades de coordinación o problemas para apoyar los talones en el suelo.

En la mayoría de los casos, no se identifica una causa específica y la marcha de puntillas se considera idiopática. No obstante, en algunas situaciones puede estar relacionada con un tendón de Aquiles corto, que dificulta el apoyo del talón, o con afecciones como la parálisis cerebral y la distrofia muscular.

También se ha observado esta forma de caminar en algunos niños con trastorno del espectro autista. Sin embargo, caminar de puntillas por sí solo no significa que el niño tenga autismo ni otra condición del desarrollo. Para establecer una causa, el profesional debe considerar el conjunto de síntomas y la evolución del niño.

El tratamiento depende de la causa

Si se detecta una dificultad física, pueden indicarse fisioterapia, ejercicios de estiramiento o dispositivos ortopédicos, según las necesidades de cada niño. En determinados casos, se consideran otros procedimientos.

La consulta temprana permite evaluar la movilidad del pie y la pierna, identificar posibles limitaciones y decidir qué medidas son necesarias. Mantener la marcha de puntillas durante mucho tiempo puede favorecer el acortamiento de músculos y tendones, limitar el apoyo del talón y aumentar el riesgo de caídas.

Observar cómo camina el niño, desde cuándo lo hace y si puede apoyar los talones cuando se le pide son datos útiles para comentar con el pediatra.

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