La arquitectura del calor: por qué las casas de antes eran frescas

En verano, las viviendas antiguas nos enseñan una gran lección. El arquitecto Nicolás Morales Saravia explica cómo el diseño pasivo lograba lo que hoy intentamos solucionar usando solo aire acondicionado.

| Por Laura Viveros González
Agregar La Tribuna en
Gentileza Granja Santa RitaEl corredor jere un gran aislante térmico y aliado contra el calor.

¿Entraste alguna vez a una casona al mediodía y sentiste alivio sin escuchar el sonido de un aire acondicionado? Ese milagro térmico no era casualidad, era arquitectura sostenible inteligentemente adaptada a su entorno natural.

El Arq. Nicolás Morales Saravia, experto en construcciones sostenibles (docente FADA UNA), señala que la clave estaba en las decisiones estructurales. La inercia térmica de los gruesos muros de ladrillo demoraba el ingreso del calor, y los techos altos alejaban el aire caliente de las personas.

A esto se sumaban las galerías y patios interiores, pulmones que lograban la ansiada ventilación cruzada y atajaban la radiación. El cuarto elemento era la vegetación: grandes árboles y suelos naturales reducían la temperatura a través de la sombra y la evapotranspiración.

Leer también:Arquitectura y patrimonio, claves para la metamorfosis de la capital

El precio de vivir en modernas cajas de cristal

Con el tiempo, el movimiento moderno priorizó la economía constructiva y la industrialización. Redujimos muros, bajamos techos y cambiamos patios por hormigón. Importamos diseños arquitectónicos, llenando nuestras ciudades con enormes fachadas vidriadas carentes de protección solar.

Caímos en la trampa de creer que el aire acondicionado podía resolver cualquier deficiencia estructural. Esta total dependencia no solo dispara brutalmente el consumo eléctrico, sino que maquilla el fracaso de una vivienda que no sabe responder a su propio clima.

El problema trasciende los muros. Asunción perdió suelo natural por asfalto, creando el fenómeno de la isla de calor urbana. Nuestras calles absorben fuego de día y lo irradian de noche, asfixiando a la ciudad y obligando a los equipos de refrigeración a trabajar al límite.

Te puede interesar: Proponen adaptar construcciones del centro histórico a nuevos proyectos

Diseño pasivo: tecnología actual y saberes de ayer

Para lograr verdadero confort, debemos volver al origen. Lo principal es estudiar la orientación del terreno, protegiendo las caras oeste y noroeste. Resulta imperativo utilizar celosías, voladizos o parasoles en las fachadas para evitar que el sol castigue directamente los muros.

También es clave recuperar espacios de transición para disipar la humedad y respetar una regla de oro: mantener la vegetación. Diseñar con la sombra natural a favor es mucho más inteligente que talar un árbol para luego gastar fortunas en el aislamiento térmico de un techo expuesto.

Hoy contamos con mejores materiales, aislantes y simuladores que nuestros abuelos para aplicar las estrategias de diseño pasivo. El especialista lo resume de forma brillante: el fin no es erradicar el aire acondicionado, sino reducir su uso drásticamente, porque la casa más económica no es la que cuesta menos construir, sino la que cuesta menos mantener.

La altura de los techos marcaban la diferencia en construcciones de décadas anteriores.
La altura de los techos marcaban la diferencia en construcciones de décadas anteriores.

Guía rápida para construir una casa fresca

  • Orientación inteligente: Analizar el recorrido del sol y proteger especialmente las fachadas oeste y noroeste para bloquear la carga térmica de la tarde.
  • Aplicar una “doble piel”: Incorporar celosías, voladizos, parasoles o galerías para evitar que la radiación golpee directamente los muros y ventanas.
  • Garantizar la ventilación cruzada: Diseñar aberturas enfrentadas que permitan el flujo constante de aire para disipar el calor y reducir la humedad interior.
  • Aprovechar la sombra natural: No talar los árboles del terreno; integrarlos al proyecto para que actúen como refrigeración pasiva a través de su sombra y evapotranspiración.
  • Priorizar el aislamiento: Utilizar materiales con buena inercia térmica en muros y techos, una solución más efectiva que aplicar tecnologías costosas a un mal diseño.
  • Visión a largo plazo: Diseñar pensando en que la vivienda más económica no es la más barata de construir, sino la que consume menos energía en mantenerse confortable.

También te puede interesar

Últimas noticias