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Caso de gatitos reabrió debate sobre los límites de la protección animal

La intervención por la desaparición de dos gatos de una tienda derivó en un debate mayor sobre cuál es el camino más correcto a la hora de proteger a una mascota sin dueños. El ministro de Defensa Animal explicó el caso y aprovechó para remarcar el endurecimiento de sanciones por maltrato y negligencia hacia las mascotas.

| Por Estefhy Cantié
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Caso gatitodRubio y Rita son cuidados por trabajadores y clientes de una tienda en Asunción, pero se debate si ayuda a su bienestar vivir en un comercio.Gentileza

La intervención del ministro de la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal, Héctor Rubín, por la desaparición de dos gatos de una tienda de conveniencia ubicada sobre la calle España casi Washington terminó evidenciando más que un simple caso puntual. El episodio abrió el debate sobre los límites que existen para el cuidado de las mascotas y el alcance que tienen las nuevas sanciones vigentes.

En contacto con La Tribuna, el titular de Defensa explicó que todo se originó por un malentendido. Según detalló, una trabajadora del local decidió dar en adopción a los animales a una vecina, con la intención de brindarles un hogar. Sin embargo, la ausencia de los felinos generó alarma entre clientes y rescatistas, quienes creían que los felinos habían sido destinados a la calle.

Ante los reclamos, Defensa Animal intervino y localizó a la vecina que había adoptado a los gatos. Finalmente, “Rubio” y “Rita” regresaron al comercio, luego de que clientes y voluntarios asumieron el compromiso de continuar con su cuidado siempre y cuando los gatos vivan en la tienda.

Una familia siempre es lo más adecuado

No obstante, el ministro fue tajante al afirmar que, a su criterio, un hogar es el entorno más adecuado para las mascotas, pero teniendo en cuenta que los empleados de la tienda y los rescatistas fueron los primeros adoptantes y se comprometieron a cuidarlos, se tomó la decisión de retirarlos de la casa de la vecina y devolverlos al comercio.

El ministro también mencionó que de cierta forma fue injusto para la persona que ya había adoptado a los animales, tener que desprenderse nuevamente de ellos. Finalmente, el conflicto se zanjó y se priorizó el bienestar de las mascotas.

En el contexto de este nuevo caso, Héctor Rubín mencionó que tienen decenas de intervenciones al día, a las que acuden a veces con cierto retraso por la distancia.

El descuido también es maltrato

A la vez, recordó que el maltrato animal incluye no solo agresiones, sino también el descuido. Por ejemplo, mantener a las mascotas atadas y expuestas a temperaturas extremas o llevarlos al veterinario cuando lo necesitan también es maltrato.

En ese contexto, destacó que la ley vigente 7.513/2025 endureció las penas para los agresores de animales. Ahora hay pena de hasta cuatro años de cárcel por lesiones graves y hasta seis años de prisión si el maltrato causa la muerte del animal. Además, se creó el Registro Nacional de Agresores de Animales.

Así, un caso que generó indignación terminó reflejando una realidad más amplia: una sociedad más atenta y una normativa más estricta en defensa de los animales.

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