La imagen de una mujer al mando de un avión de combate todavía llama la atención en nuestro país. Sin embargo, para la piloto aviador militar de la Fuerza Aérea Paraguaya (FAP) capitana Cinthia Orué el desafío nunca fue demostrar que podía hacerlo por ser mujer, sino cumplir con los mismos estándares exigidos a cualquier integrante de la aviación militar.
A sus 33 años, se convirtió en la primera mujer paraguaya formada para operar el A-29 Super Tucano, una de las aeronaves de combate incorporadas recientemente por el país para fortalecer el control de nuestro espacio aéreo y las operaciones de vigilancia en las fronteras de nuestro país.
Su historia en la aviación comenzó hace más de una década. Egresó de la Academia Militar en noviembre del año 2014 y a finales de 2015 inició su formación en pilotaje en el Fuero de Instrucción de la ciudad de Concepción. Tras un año y medio de preparación, obtuvo sus alas de piloto aviador militar nivel básico en 2017.
Pero ella no quería quedarse solo hasta ese punto de formación. Lejos de abandonar la escuela de vuelo, permaneció allí varios años perfeccionándose hasta convertirse en instructora. Se especializó en el avión T-35 Pillán, un avión de entrenamiento de fabricación chilena, y posteriormente llegó a desempeñarse como instructora de vuelo, comenzando a formar nuevas generaciones de pilotos.
Formada para el pilotaje más exigente
Luego de seis años ininterrumpidos de permanecer en Concepción, en el 2022 vino al Grupo Aerotáctico, la unidad que forma los pilotos de combate en Paraguay, ubicada en Luque. Su carrera dio un nuevo salto en el año 2023, cuando obtuvo una beca para capacitarse en Brasil. Allí realizó un curso de diez meses que la llevó a especializarse primero en el avión Tucano (A-37) y posteriormente en volar el Super Tucano (A-29). La preparación se concretó antes de que Paraguay recibiera oficialmente estas aeronaves adquiridas al vecino país.
Cinthia integra el grupo pionero de pilotos paraguayos entrenados para operar el A-29. De los primeros cuatro pilotos formados en ese sistema, ella es la única mujer.
Actualmente presta servicios en el Grupo Aerotáctico, unidad especializada en la formación y operación de pilotos de combate de la Fuerza Aérea Paraguaya.
Custodiar nuestro cielo aún en tiempos de paz
Si bien estamos en tiempos de paz, la militar sostuvo que la incorporación de los Super Tucano representa un avance fundamental para nuestra nación. Considera que el salto tecnológico respecto a aeronaves más antiguas mejora la capacidad de vigilancia del territorio nacional. “Es una forma de demostrar interés por nuestro país. Si nosotros no lo cuidamos, quién lo va a cuidar”, reflexionó.
Si bien Cinthia se reconoce como un símbolo del avance femenino dentro de las Fuerzas Armadas, también se toma el tiempo de recordar que, antes de ella, solo una mujer había alcanzado la condición de piloto de combate en Paraguay: la mayor Jennifer Pedrozo.
Pese a ese antecedente, la capitana evita presentar su logro como una competencia entre hombres y mujeres. Afirma que en su unidad el trato es igualitario y que las capacidades profesionales están por encima de cualquier diferencia de género.
“Mis compañeros ven mis capacidades y no me ven por ser mujer. Estamos para cumplir las misiones que nos son asignadas”, puntualizó.
Para ella, la presencia femenina en espacios históricamente masculinos forma parte de un proceso gradual de cambio, necesario en Paraguay. Un cambio que, a su criterio, avanza sin estridencias, pero que ya empieza a dejar huellas en la aviación, que considera una de las áreas más exigentes de la carrera militar paraguaya.
Cómo actúan los Super Tucano ante vuelos irregulares
Aunque suelen asociarse a escenarios de guerra, los aviones de combate también cumplen funciones de custodio del espacio aéreo. En Paraguay, los A-29 Super Tucano son utilizados principalmente para patrullar fronteras e interceptar aeronaves que ingresan al país sin autorización.
Cuando los radares detectan un vuelo sospechoso, los pilotos son desplegados para identificarlo y realizar procedimientos de interceptación. La legislación paraguaya no permite derribar aeronaves, por lo que las acciones se limitan a advertencias y maniobras destinadas a obligar al piloto a abandonar el espacio aéreo o aterrizar.
Dentro de la Fuerza Aérea, a quienes operan estas aeronaves se los conoce como pilotos de combate o pilotos de caza. El término “caza” proviene de la misión de perseguir e interceptar objetivos aéreos, no de la caza de animales. Su función principal es proteger el cielo paraguayo y responder ante posibles amenazas o vuelos ilegales.







