Antes, cada institución que recopilaba información sobre discapacidad en Paraguay tenía su propia manera de preguntar y registrar los datos. Los Ministerios de Salud, Educación, el Ministerio de Hacienda, la Secretaría Nacional por los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad (Senadis) y varias entidades sociales trabajaban con definiciones y formatos distintos, haciendo casi imposible comparar cifras o sacar conclusiones claras.
Ese panorama comenzó a cambiar gracias a un proceso de armonización impulsado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y Senadis, que busca, según nos explicaron, que las instituciones “hablen el mismo idioma”. En la jornada realizada, se definieron criterios consensuados sobre qué se entiende por discapacidad y cómo medirla de manera comparable.
Se busca que haya correspondencia de datos
El resultado del trabajo, según nos explicó Óscar Barrios, director general de Innovación Estadística y Coordinación del Sistema Estadístico Nacional (SISEN) es un set de preguntas comunes, una tabla de correspondencia para alinear datos diferentes y un clasificador que facilitará que lo que capture una institución pueda compararse con lo que capture otra. Toda la información colectada se concentrará en un atlas de discapacidad.
“Medir la discapacidad es más complejo de lo que parece”, expresó el funcionario, quien añadió que no se trata solo de registrar si una persona tiene movilidad reducida o necesita apoyo. “También hay que considerar si el ciudadano puede suplir esa limitación con prótesis, anteojos o dispositivos, y la dimensión cognitiva, que requiere evaluaciones más especializadas”, indicó.
De hecho, el censo de población y vivienda 2022 solo capturó movilidad, visión, audición y funcionalidad física, dejando la medición cognitiva como un gran pendiente, reclamado por las organizaciones de la sociedad civil que trabajan en el ámbito.
El error más común de los encuestadores
Según explicó Óscar Barrios, uno de los errores más comunes en las instituciones es simplificar la discapacidad sin considerar los marcos conceptuales. “Quienes toman los datos deben explicar al ciudadano qué se pregunta y por qué, garantizando respuestas precisas”, enfatizó.
La armonización, añadió, también tiene un valor internacional. Con este paso, Paraguay se alinea con definiciones y metodologías de las Naciones Unidas, asegurando que los datos sean comparables más allá de las fronteras. “No solo buscamos coherencia local, sino también participar en estándares globales”, puntualizó Barrios.
Más allá de la técnica que se utilice, el objetivo final es mejorar la vida de las personas con discapacidad. Desde el INE esperan que la información confiable permita diseñar programas educativos y estrategias de inclusión que respondan a las necesidades reales de la gente. La armonización no es solo protocolo estadístico, sino un paso hacia decisiones más justas y eficaces, indicó Óscar Barrios.
A tener en cuenta
Unificación de criterios: el INE y la Senadis impulsan un proceso de armonización para que todas las entidades utilicen definiciones y formatos comunes, permitiendo comparar datos que antes estaban dispersos.
Atlas de discapacidad: se implementará un set de preguntas estandarizadas y tablas de correspondencia para concentrar toda la información en un atlas, facilitando el diseño de políticas públicas más precisas.
Estándares internacionales: Paraguay adoptará metodologías de las Naciones Unidas, asegurando que las estadísticas locales sean confiables y comparables con el resto del mundo.


