El partido más importante de la vida no siempre se juega en la cancha. Muchas veces se juega en la casa, en el abrazo familiar después de un gol o en la compañía para compartir un momento que queda en la memoria. Con ese mensaje, Aldeas Infantiles SOS Paraguay lanzó la campaña “Este mundial ningún niño debería verlo solo”, una iniciativa que busca visibilizar la realidad de niñas y niños que viven sin un entorno familiar protector.
La propuesta se apoya en el clima de expectativa que genera el fútbol. Paraguay vuelve a clasificar a un Mundial después de 16 años y el entusiasmo colectivo empieza a sentirse. Pero, en medio de esa celebración, la organización plantea una pregunta que invita a reflexionar: ¿te imaginás que un niño o niña festeje el gol de Paraguay solito, sin su familia? Para Aldeas Infantiles SOS, el Mundial se convierte así en una oportunidad para recordar algo más profundo: que todos los niños y niñas tienen derecho a crecer en un entorno familiar protector y afectivo.
La falta de cariño acarrea graves consecuencias
Crecer lejos de un entorno familiar, sin protección ni afecto, puede traer consecuencias desfavorables en el desarrollo integral de la niñez. Según el estudio Child at Risk, elaborado por la organización, aproximadamente 220 millones de niños en el mundo crecen sin la protección de una familia o están en riesgo de perderla. Esto representa cerca de uno de cada 10 de los 2.000 millones de niños que existen a nivel global.La familia cumple un papel fundamental en el bienestar y la protección de los niños, especialmente durante las primeras etapas de vida. Cuando las condiciones están dadas, representa el espacio más seguro para crecer y desarrollarse. Sin entornos protectores que promuevan el desarrollo de competencias, la integridad personal y el desarrollo integral de los más pequeños pueden verse seriamente comprometidos. Además del impacto en la infancia, la falta de cuidado familiar también repercute en el futuro. Sin un entorno que acompañe su desarrollo, disminuyen las posibilidades de que esos niños puedan alcanzar una vida adulta autónoma, segura y responsable.
Buscan que sociedad se movilice sobre la problemática
En ese contexto, la campaña también busca movilizar a la sociedad para apoyar los programas que acompañan a niñas, niños y familias en situación de vulnerabilidad. “El mundial dura un mes, el acompañamiento familiar dura toda la vida”, resume el mensaje de la iniciativa. Actualmente, Aldeas Infantiles SOS trabaja para fortalecer a familias y comunidades, así como para brindar cuidado de calidad a niñas, niños, adolescentes y jóvenes que han perdido el cuidado parental. La organización desarrolla dos líneas de acción principales: el acogimiento familiar residencial y el fortalecimiento familiar y comunitario.En Paraguay, la institución está presente desde 1970 y cuenta con programas sociales en Asunción, Luque, San Ignacio y Hohenau, beneficiando a más de 1.000 niñas, niños, adolescentes, jóvenes, junto con sus familias. A nivel mundial, la organización inició su labor en 1949 y actualmente trabaja en 137 países, dentro del marco de la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas.Desde la organización aseguran que, mediante el trabajo que realizan, cada niño recibe una atención individualizada según sus características y situación particular. Al mismo tiempo, el objetivo es fortalecer a las comunidades para que cada vez menos niñas y niños tengan que crecer lejos de su hogar.En medio de la expectativa que genera el fútbol, la campaña busca recordar que el fútbol es bueno, pero que hay otros partidos que también merecen ser ganados. Quizá, con un poco de esfuerzo, cuando llegue el próximo Mundial, más niños puedan verlo rodeados de personas que los quieran.



