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Trump anuncia muerte de Jamenei y una semana más de bombardeos

La escalada militar en Oriente Próximo dio ayer sábado un salto brusco después de que Israel y Estados Unidos lanzaran un ataque conjunto contra objetivos en Irán. Horas más tarde, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró en su red social Truth que el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, murió durante los bombardeos.

| Por La Tribuna
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“Jamenei, una de las personas más malvadas de la historia, ha muerto”, escribió, y añadió que la operación representa “justicia” no solo para el pueblo iraní, sino también para ciudadanos estadounidenses y “personas de muchos países” que —según su mensaje— habrían sido “asesinadas o mutiladas” por el líder religioso y su entorno.

Trump sostuvo que el resultado del ataque fue posible gracias a “sofisticados sistemas de inteligencia y rastreo” y a la “estrecha colaboración con Israel”. En el mismo mensaje, advirtió que la campaña aérea no se detendrá con la muerte de Jameneí: “Los bombardeos intensos y precisos continuarán sin interrupciones durante toda la semana o durante el tiempo que sea necesario” para alcanzar el objetivo que el mandatario definió como “paz en todo el Medio Oriente y, de hecho, en todo el mundo”.

Antes de la publicación de Trump, Israel ya había informado de la muerte del ayatolá en los ataques iniciados a primera hora de la mañana. La Media Luna Roja confirmó un balance provisional de más de 200 muertos y 700 heridos en Irán. El ejército israelí aseguró, además, que entre las víctimas hay siete altos cargos del régimen iraní, incluido el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria (IRGC), Mohamed Pakpur. Informes militares israelíes citados en uno de los artículos también apuntaron a la muerte de varios dirigentes adicionales, así como de un yerno y una de las hijas de Jamenei, aunque no se detallaron sus identidades.

Teherán respondió con una ofensiva de represalia. Según la información recopilada, fuerzas iraníes atacaron bases militares estadounidenses en Arabia Saudí, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. Paralelamente, Irán lanzó contra Israel varias oleadas de misiles y drones. El Gobierno iraní justificó estas acciones mediante una carta dirigida a Naciones Unidas en la que argumenta que actúa “en defensa propia”, invocando una base legal para la respuesta.

En el plano diplomático, China endureció su tono. El embajador chino ante la ONU, Fu Cong, condenó los ataques de Estados Unidos e Israel y calificó la ofensiva de “descarada”. Durante su intervención ante el Consejo de Seguridad, afirmó que el uso de la fuerza en las relaciones internacionales es “inaceptable”, subrayó que la soberanía y la integridad territorial de Irán y de otros países de la región “debe ser respetada” y expresó “profunda preocupación” por las víctimas civiles. Pekín pidió, además, reanudar las negociaciones para frenar el deterioro de la seguridad regional.

Trump, por su parte, aprovechó el anuncio para lanzar un mensaje interno hacia las fuerzas de seguridad iraníes. Aseguró que “muchos miembros del IRGC, del ejército y de otras fuerzas de seguridad y policiales” estarían buscando “inmunidad” y ya no querrían combatir. “Ahora pueden tener inmunidad, ¡más tarde solo tendrán la muerte!”, recordó, en alusión a una advertencia previa. El presidente pidió que el IRGC y la policía se “unan pacíficamente a los patriotas iraníes” para “devolver al país la grandeza que se merece”, y describió la situación como “la mayor oportunidad” para que el pueblo iraní “recupere su país”.

El mensaje de Truth Social llegó, según el segundo artículo, más de quince horas después del ataque, en un contexto de balances todavía provisionales. Trump afirmó que Irán había quedado “en solo un día, muy destruido e incluso arrasado”, una descripción que acompañó con su promesa de sostener la presión militar.

Mientras tanto, en Naciones Unidas, Fu Cong alertó de que la ofensiva había provocado “una intensificación repentina de las tensiones” y dijo que a China le “preocupan mucho” los hechos, instando a las partes a volver a la vía política.

Con los bombardeos anunciados para continuar y con ataques cruzados en curso, la región entra en una fase de máxima tensión, con el riesgo de una extensión del conflicto a actores y territorios adicionales en los próximos días.

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