El debate sobre la alimentación saludable sumó un nuevo paradigma médico que va más allá del simple conteo de calorías o la restricción de alimentos. El nutricionista y entrenador Sergio Agüero explicó que, mientras la dieta clásica prioriza la cantidad y calidad de lo que comemos, la crononutrición pone el foco estrictamente en la sincronía. Según detalló el especialista, el reloj biológico determina de forma inexorable cómo el organismo procesa los nutrientes a lo largo de la jornada.
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Para ilustrar este fenómeno, Agüero afirmó que si una persona consume exactamente el mismo plato a las dos de la tarde y a las diez de la noche, el cuerpo reaccionará de manera completamente diferente. El profesional indicó que durante el día existe una mayor sensibilidad a la insulina y una alta termogénesis. En cambio, por la noche el organismo entra en modo de reposo y crea una resistencia fisiológica a esta hormona, lo que ralentiza la digestión y genera respuestas inflamatorias indeseadas.
El impacto de los horarios en el metabolismo y el descanso
Agüero señaló que comer a altas horas retrasa la segregación de melatonina, eleva el cortisol nocturno y destruye la calidad del sueño profundo. Además, advirtió que la energía consumida de noche, al no gastarse, tiende a acumularse rápidamente como grasa corporal. Frente a la realidad de las extensas jornadas laborales modernas, el experto sugirió priorizar proteínas magras y cenas líquidas de fácil digestión, y recomendó dejar un margen mínimo de dos a cuatro horas antes de ir a la cama.
El escenario se vuelve más complejo para los trabajadores de turnos nocturnos, quienes tienen el ritmo circadiano invertido. Para ellos, el nutricionista recomendó estructurar la ingesta con una comida principal antes de iniciar la guardia, colaciones saludables de madrugada y un desayuno al terminar.
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Al ser consultado sobre tendencias populares como el ayuno intermitente, el profesional aclaró que su eficacia depende de la ventana horaria elegida. A modo de cierre, y recordando que toda estrategia debe adaptarse a las patologías y ritmos de cada paciente, concluyó que la regla de oro es coordinar los horarios de alimentación para no alterar jamás el ciclo natural del descanso.

