¿Correr como terapia para superar una ruptura amorosa y reducir el estrés?

Correr puede ayudar a manejar el estrés, afrontar una ruptura amorosa y fortalecer la autoestima. La psicóloga deportiva Natalia Dancuart explicó sus beneficios emocionales y cómo reconocer cuándo esta práctica se convierte en una forma de evasión.

| Por La Tribuna
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El running ayuda a gestionar las emociones y recuperar la confianza personal. Foto de la película “La carrera de Brittany”.

El impacto de una ruptura sentimental o una pérdida personal suele paralizar la rutina diaria. En ese contexto, calzarse las zapatillas y salir a sumar kilómetros pasó a convertirse en una herramienta de contención emocional para miles de personas. La psicóloga deportiva Natalia Dancuart explicó que la carrera a pie permite recuperar cierta sensación de control sobre la propia vida, al tiempo que funciona como una vía de escape fisiológica para encauzar la rabia, la tristeza y la angustia acumuladas.

A diferencia del movimiento cotidiano o de la actividad física recreativa, la especialista detalló que el deporte estructurado introduce metas concretas a corto plazo. Cumplir objetivos progresivos, como trotar cinco kilómetros sin detenerse, generó en los pacientes un incremento directo de la autoeficacia. Según indicó la profesional, la confianza adquirida en el asfalto ante el cansancio y el calor se traslada luego a la capacidad personal para afrontar los reveses afectivos.

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Asimismo, la integración en grupos de entrenamiento aportó una red social clave para evitar el aislamiento. Dancuart resaltó que compartir el esfuerzo en silencio crea un espacio de pertenencia donde no siempre hacen falta las palabras, mientras que el compromiso con los compañeros ayudó a sostener la constancia incluso durante los días de mayor desánimo. Además, la evidencia científica respaldó que el ejercicio aeróbico regular regula el cortisol, reduce los síntomas depresivos y frena los pensamientos rumiantes al enfocar la mente en el presente.

Cuando correr no alcanza

No obstante, la experta advirtió sobre el riesgo de transformar el deporte en una conducta de evitación psicológica. Dancuart señaló como señales de alerta la aparición de irritabilidad o culpa cuando se interrumpe la rutina, así como la decisión irresponsable de entrenar sobre lesiones o restar horas al descanso y a las conversaciones pendientes. La psicóloga recalcó que alcanzar marcas personales no debe definir el valor de un individuo y concluyó que, si bien el running despeja la cabeza, nunca sustituirá a la psicoterapia cuando el dolor requiere una elaboración más profunda.

“Atravesar una ruptura, un duelo o una crisis requiere tiempo y elaboración emocional. El running puede aportar claridad y confianza durante ese proceso, pero no reemplaza el diálogo, la necesidad de afrontar lo que duele ni la ayuda profesional cuando resulta necesaria”. Natalia Dancuart, psicóloga deportiva.

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