El insomnio y la fatiga persistente dejaron de ser episodios aislados para convertirse en una dinámica habitual en la población. Respecto a esta problemática, el psiquiatra Charles Rodas afirmó que el ser humano responde a ciclos biológicos de opuestos complementarios, como el día y la noche, donde el cerebro requiere la ausencia de luz solar para activar la somnolencia.
Sin embargo, señaló que el estilo de vida contemporáneo rompió esta sintonía natural. “Como el día no tiene 48 horas sino 24, alguien tiene que perder, o se pierde el trabajo, o se pierde la diversión o se pierde el sueño”, expresó el profesional.
En ese sentido, Rodas indicó que la presión por cumplir metas de alto rendimiento y el deseo de no renunciar al entretenimiento derivaron en que el reposo sea visto como un espacio prescindible. Esta decisión recurrente provoca una alteración sistemática del ritmo circadiano, afectando el estado de ánimo y la autoestima del individuo a causa del desgaste físico y mental.
Asimismo, el médico advirtió que para sostener esas jornadas intensas la población comenzó a abusar de sustancias estimulantes durante el día y a recurrir a psicofármacos por la noche. Rodas mencionó que el uso no controlado de hipnóticos y sedantes como el clonazepam, el diazepam y el alprazolam representa la adicción más frecuente y escondida en la actualidad.
A esta dinámica de sobreexigencia laboral se sumó la irrupción masiva de la tecnología como un agente de aislamiento. El especialista sostuvo que los dispositivos audiovisuales actúan como el principal símbolo de la prisa y la deshumanización. “La tecnología nos permite estar cerca de las personas que están lejos, pero al mismo tiempo nos aleja de quienes tenemos cerca; el celular se convirtió en el principal obstáculo para el encuentro directo”, remarcó.
Esta interferencia digital muestra su impacto más severo en la infancia y la adolescencia. Rodas explicó que la falta de contención en los hogares y la dificultad para fijar límites al uso nocturno del teléfono móvil deterioraron el proceso de pensamiento reflexivo en los jóvenes. Para frenar este cuadro, el psiquiatra sugirió reforzar la presencia de los padres y promover actividades deportivas y académicas presenciales, las cuales constituyen el antídoto principal frente al aislamiento virtual y la pérdida de interacción humana.
El psiquiatra concluyó que la salud del cerebro no puede aislarse de las vivencias y del contexto socioeconómico. Por ello, sugirió revisar las prioridades del estilo de vida actual para evitar que la falta de sueño siga deteriorando el bienestar integral de la población.
“Al no tener el día más de 24 horas, la sociedad termina recortando la noche. Se sacrifica el sueño antes que el trabajo o la diversión”.
Charles Rodas, psiquiatra y psicoanalista.

