El cierre del año no siempre representa una etapa de alegría y celebración. Para algunas personas, estos meses pueden estar marcados por la tristeza, la preocupación y la frustración, debido a situaciones personales que se suman a las exigencias propias de este período. La Dra. Lourdes Ponce, psiquiatra clínica, explicó que, aunque no se puede afirmar que la depresión aumente necesariamente a fin de año, ciertos factores pueden agravar síntomas existentes y afectar el bienestar emocional.
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A esto se suma la forma en que socialmente se viven la Navidad y el Año Nuevo. Estas fechas suelen relacionarse con la felicidad, la unión familiar y las celebraciones, pero no todas las personas atraviesan el mismo momento. La pérdida de un ser querido, una ruptura amorosa, los conflictos familiares, la soledad o la enfermedad de un familiar pueden hacer que las reuniones y los festejos despierten emociones difíciles.
Ponce señaló que esta diferencia entre la felicidad que parece esperarse de todos y lo que realmente siente cada persona puede aumentar el sufrimiento. Quienes atraviesan una depresión, por ejemplo, pueden cuestionarse por qué no consiguen disfrutar como los demás y terminan sintiéndose culpables por su estado emocional, lo que puede intensificar el malestar que ya experimentan.
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Sin embargo, la psiquiatra recordó que estas dificultades no afectan únicamente a quienes tienen un diagnóstico de depresión. Las personas que enfrentan pérdidas, problemas económicos, cambios familiares u otras situaciones complicadas también pueden necesitar contención y apoyo emocional.
Por eso, recomendó prestar atención a los cambios de comportamiento, especialmente cuando la tristeza persiste durante aproximadamente dos semanas, aparece el llanto frecuente, hay dificultades para dormir, se pierde el interés en actividades habituales o la persona comienza a aislarse. También pueden presentarse cambios en el apetito, cansancio excesivo, sentimientos de inutilidad y expresiones de desesperanza.
La especialista advirtió que las ideas de muerte y las conductas suicidas son señales de alarma que requieren atención inmediata. Ante estos casos, remarcó la importancia de buscar ayuda profesional y no dejar sola a la persona si existe un riesgo inmediato.
Ponce destacó la importancia de escuchar sin juzgar y evitar frases como “tenés todo” o “tenés que disfrutar”, que pueden aumentar la culpa. Asimismo, aconsejó respetar los tiempos de cada persona, ofrecer compañía sin presiones y reconocer los propios límites al intentar ayudar. Si no se sabe cómo actuar, escuchar y orientar hacia un profesional puede ser más útil que buscar las palabras perfectas.
La Dra. Lourdes Ponce recordó que cada persona llega al final del año con una realidad diferente. Algunas atraviesan este período con alegría, mientras otras intentan sobrellevar pérdidas, preocupaciones o situaciones que los demás desconocen. Por ello, destacó que no es necesario terminar el año cumpliendo todas las metas ni alcanzar una versión ideal de uno mismo, concluyendo que a veces atravesar un año difícil ya representa un esfuerzo enorme y pedir ayuda también constituye una forma de cuidarse.


