El fenómeno de “maternar” a la pareja surgió como un concepto de análisis recurrente en el ámbito de la psicología clínica y la sexología. La magíster María Rosa Appleyard Biscotti explicó que esta dinámica se desencadena cuando una persona asume de manera sistemática tareas de organización, supervisión y contención emocional que corresponden a un adulto independiente.
La especialista señaló que esta problemática no debe confundirse con la empatía o el cuidado recíproco. El conflicto emerge cuando las responsabilidades dejan de ser compartidas, llevando a un miembro del vínculo a postergar sus propias necesidades por atender las del otro.
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Asimismo, detalló que los mandatos culturales de género conducen con frecuencia a las mujeres a cargar con un exceso de gestión mental, lo que deriva en resentimiento y discusiones constantes.
En el terreno de la intimidad, Appleyard Biscotti afirmó que asumir un rol maternal o de supervisión altera la percepción erótica. Al dejar de ver al compañero como un igual, la admiración y la espontaneidad disminuyeron, afectando directamente la frecuencia y el disfrute de los encuentros sexuales, incluso cuando el afecto mutuo permanece intacto.
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Para desactivar este patrón, la profesional sugirió revisar la dinámica sin buscar culpables y fomentar espacios de autonomía personal.
Sostuvo que la privacidad en relaciones duraderas exige cultivar previas, juegos y espacios de diálogo, entendiéndose que el equilibrio entre independencia y responsabilidad compartida constituye el pilar fundamental para reavivar la atracción.


