Un elogio casual puede resultar agradable, pero cuando la búsqueda de miradas, mensajes y coqueteos con terceras personas se vuelve compulsiva dentro de una relación se encienden las alarmas psicológicas. La psicóloga Liz Aguiar explicó que esta necesidad constante de validación externa no responde a una etapa biológica ni a la edad del individuo, sino a patrones de conducta e inseguridades profundamente arraigadas.
Frases populares como “ya se le va a pasar” o “todos los hombres son así” solo consiguen normalizar un comportamiento dañino. La especialista remarcó que los cambios físicos o el temor a envejecer pueden influir en algunos hombres, pero jamás justifican la conducta. Detrás de esta búsqueda repetitiva suelen esconderse la fragilidad de la autoestima, el deseo de novedad, hábitos de cortejo aprendidos o mandatos culturales que vinculan la hombría con el número de conquistas.
La diferencia radical entre un gesto aislado y una patología relacional reside en la frecuencia y la intención. Aguiar indicó que mientras una persona madura disfruta de un cumplido sin necesitar repetirlo, otra dependiente de la aprobación ajena busca constantemente señales de interés externo para reafirmar su atractivo y calmar sus dudas internas.
La profesional resaltó el daño que se le puede causar a la pareja con este tipo de comportamientos. La víctima de esta dinámica tiende a cuestionar su propia imagen y a sobreexigirse para retener al otro. Sin embargo, la psicóloga aclaró que nadie tiene la obligación de competir contra terceros ni de ofrecer halagos permanentes para llenar el vacío emocional de su pareja. El verdadero cambio, concluyó, solo surge cuando quien coquetea reconoce el problema y analiza si sus actos responden al aburrimiento, la inmadurez o la inseguridad.
Tres señales que no deben normalizarse
1- Justificar el coqueteo: Decir que un hombre busca la atención de otras mujeres porque está en una determinada etapa de su vida puede impedir que se analice el motivo de esa conducta.
2- Competir por su atención: Intentar ser más atractivo o dar constantes muestras de afecto para evitar que la pareja busque aprobación externa puede generar inseguridad.
3- Ignorar los límites de la relación: Restar importancia a los mensajes o coqueteos que contradicen los acuerdos de pareja puede debilitar la confianza. Lo importante es reconocer qué intención existe detrás de esos acercamientos.


