Bajar de peso no siempre significa perder grasa y, en el intento por conseguir resultados rápidos, algunas dietas pueden provocar el efecto contrario al esperado, como deshidratación, pérdida de masa muscular y menor rendimiento físico. La nutricionista Lourdes Rodríguez explicó que la clave para cambiar la composición corporal está en adaptar la alimentación a las necesidades de cada mujer, en lugar de seguir planes genéricos.
Uno de los errores es concentrarse únicamente en lo que marca la balanza. La especialista señaló que perder más de medio kilo o un kilo por semana puede implicar una pérdida de masa muscular. Por eso, reducir grasa sin comprometer el músculo requiere combinar una alimentación adecuada con ejercicios de fuerza y hábitos sostenibles, aunque los cambios tarden más en hacerse visibles.
Los carbohidratos son importantes antes, durante y después del ejercicio porque aportan energía para la actividad física. A su vez, distribuir las proteínas a lo largo del día ayuda a conservar la masa muscular. También recomendó incluir alimentos ricos en omega-3 y evaluar si existe la necesidad de incorporar suplementos.
El hierro, el calcio, el magnesio y el sodio también forman parte de los nutrientes que son importantes priorizar, junto con las vitaminas D y B12 y el ácido fólico. La especialista destacó la importancia de identificar posibles deficiencias y tener en cuenta que las necesidades varían según cada persona. “No se trata de consumir más nutrientes sin criterio, sino de cubrir los requerimientos individuales”, subrayó.
El objetivo no es bajar kilos a cualquier costo, sino reducir la grasa corporal sin descuidar la masa muscular ni el rendimiento físico. Para lograrlo, Rodríguez destacó la importancia de contar con un plan de alimentación individualizado, acompañado de ejercicios de fuerza y ajustes según la evolución de cada mujer.


