El uso irresponsable o autodirigido de suplementos vitamínicos plantea riesgos significativos para el organismo. Milena Ayala, la especialista en nutrición y estética, advirtió que ingerirlos de forma desmedida y sin comprobar previo diagnóstico si existe un déficit real puede resultar perjudicial. En ese sentido, explicó que por ejemplo consumir dosis elevadas de vitamina A puede desencadenar daño hepático, mientras que el exceso de vitamina B6 puede impactar en el sistema nervioso.
Ayala resaltó que la adquisición irreflexiva de estos productos responde a la idea preconcebida de que “nos venden salud”, omitiendo evaluar la utilidad específica o la necesidad real de cada sustancia en el cuerpo.
Otro error frecuente radica en combinar multivitamínicos con otros suplementos que contienen los mismos nutrientes. Incorporar dosis extra cuando el cuerpo ya dispone de los niveles requeridos no aporta beneficios adicionales. Aun si el organismo desecha ciertos excesos a través de la orina, consumirlos en proporciones elevadas no resulta inocuo ni garantiza seguridad.
La nutricionista también explicó que los alimentos aportan vitaminas y otros nutrientes fundamentales, como fibra, minerales y proteínas. Si bien los suplementos contienen vitaminas en cantidades concentradas, esto no significa que sean mejores que las obtenidas mediante la dieta, ya que su aprovechamiento depende del tipo de vitamina, su presentación y la forma de consumirla.
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Aunque priorizar los alimentos es importante, la especialista señaló que existen situaciones donde la alimentación por sí sola no alcanza para cubrir las demandas del organismo. Esto ocurre según el tipo de dieta, el estilo de vida, las dificultades de absorción o una necesidad particular. En estos casos, un suplemento indicado por un profesional puede ser necesario, pero no debe reemplazar a una buena alimentación.
Además de elegir los alimentos, resulta clave saber cómo combinarlos. Por ejemplo, el jugo de remolacha suele recomendarse por su contenido de hierro, pero acompañarlo con vitamina C mejora su absorción. Para ello, se puede agregar naranja o limón al jugo, utilizar limón en las ensaladas o combinar porotos y lentejas con locote. También es posible comer una naranja de postre, ya que no es obligatorio consumir la fruta en jugo para aprovechar sus beneficios.
Por eso, Ayala recomendó conocer bien las necesidades del organismo antes de comprar suplementos y evitar consumir varios productos sin revisar si contienen los mismos componentes. Las vitaminas cumplen funciones esenciales, pero no todas las personas necesitan las mismas cantidades ni requieren suplementarse de la misma manera.
Aconsejó prestar atención a síntomas como el cansancio, la debilidad y la palidez, los cuales pueden vincularse con alguna deficiencia, aunque también obedecen a otras causas. Ante estas señales, lo adecuado es consultar con un profesional para identificar el origen del problema y determinar si hace falta un suplemento, cuál utilizar y en qué dosis.
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¿Sabías que?
Ingerir nutrientes en exceso no garantiza un mayor bienestar. Favorecer una dieta diversa mediante la incorporación de frutas, hortalizas, leguminosas y preparaciones caseras asegura el aporte nutricional indispensable. Si bien la suplementación resulta beneficiosa bajo supervisión médica, recurrir a ella por tendencia o careciendo de acompañamiento profesional implica eventuales peligros para la salud y desembolsos prescindibles, advirtió Milena Ayala, especialista en nutrición y estética.


