Comercio de fauna y flora afecta a más de 107.000 especies silvestres

Un estudio de la revista Science Advances revela que el comercio de vida silvestre afecta a 107.000 especies, el doble de las estimaciones previas.

| Por La Tribuna
Agregar La Tribuna en
Un mono "cariblanco" en el Valle del Chirripó, al suroeste de San José (Costa Rica). EFE/Jeffrey Arguedas.

Redacción EFE. El mercado internacional de vida silvestre impacta a más de 107.000 especies de animales, plantas y hongos, duplicando las estimaciones científicas previas que situaban la cifra en torno a las 50.000.

Así lo determinó la primera evaluación integral sobre la sobreexplotación de recursos biológicos, encabezada por la Universidad de Melbourne (Australia) y difundida en la revista especializada Science Advances.

La investigación advierte que la actividad se administra prácticamente a ciegas, debido a la ausencia de trazabilidad sobre volúmenes reales de extracción, poblaciones remanentes en hábitats naturales y la capacidad de resistencia de los ecosistemas.

Noticia relacionada: Astronautas instalan nuevo panel solar tras larga caminata en EEI

“Cuando pensamos en el comercio de vida silvestre, solemos pensar en elefantes, tigres y pangolines. Pero es mucho más que eso: incluye madera, mariscos, plantas medicinales, mascotas, flores, peces ornamentales y hongos, y la mayor parte es legal”, explicó Alice Hughes, autora líder del estudio.

El mercado legal: mayor volumen y escaso monitoreo

El relevamiento confirma que el circuito comercial formal genera cerca de diez veces más ingresos económicos que el tráfico ilegal e involucra el doble de especies de lo estimado hasta el momento. Sin embargo, carece casi por completo de registros sistemáticos.

Vacío de información: No existen métricas unificadas sobre volumen ni origen geográfico, lo que imposibilita medir si el comercio conduce a un declive poblacional irreversible.

Leé también: Yacyretá marca hito en Aña Cuá al instalar primera pieza electromecánica

Cobertura limitada de tratados: Mecanismos como la convención CITES fiscalizan únicamente a especies formalmente amenazadas de extinción (menos del 2 % del flujo global), dejando al 98 % restante sin control aduanero específico.

Excepción estadística: Salvo por el registro oficial LEMIS de Estados Unidos, que compila y abre datos intersectoriales, la mayoría de los países carece de plataformas abiertas de fiscalización.

Fallas estructurales en el control aduanero

El informe identifica serias debilidades en la cadena de fiscalización en fronteras:

Etiquetado genérico: Las declaraciones de aduana emplean clasificaciones vagas como «pescado» o «cuero de reptil», ocultando la identidad biológica de los ejemplares.

Especies invisibles: Insectos, reptiles, hongos y plantas ornamentales demandados por coleccionistas y acuaristas eluden controles regulares.

Trámites en papel y decomisos incompletos: Gran parte de las aduanas procesan documentación física vulnerable al extravío y, tras incautaciones por contrabando, no clasifican taxonómicamente el cargamento ni documentan el país de procedencia.

Frente a la amenaza de «extinciones silenciosas», los investigadores concluyen que la comunidad internacional debe estandarizar y digitalizar la recopilación de datos para asegurar reportes transparentes y frenar la pérdida crítica de biodiversidad.

También te puede interesar

Últimas noticias