Los Ángeles, EE.UU. (EFE). El filme de Anderson se llevó seis óscares frente a los cuatro de la que era la gran favorita, “Sinners”, de Ryan Coogler, que llegó a la gala con el aval de haber conseguido el récord de nominaciones de la historia de los premios: 16 candidaturas.
Mientras que en el apartado internacional “Valor sentimental” venció a la española “Sirat” y a la brasileña “El Agente Secreto”.
El director español Oliver Laxe aseguró que le parecieron “muy justos” los Óscar otorgados. El premio al que aspiraba su cinta “Sirat” fue para “Valor sentimental” del noruego Joachim Trier.
“Me he alegrado mucho por Joachim”, dijo Laxe tras finalizar la ceremonia. También aseguró que esta experiencia le ha dejado más confianza y la seguridad de que su arte va por buen camino.
“Se demuestra que un cine más frágil, no académico, más sensorial, tiene su lugar y que ahí hay una cantera donde picar”, afirmó.
El reconocimiento a Paul Thomas Anderson
Finalmente, la Academia otorgó a Anderson un reconocimiento que le había sido esquivo en once ocasiones anteriormente. “Una batalla tras otra” venció en los apartados de mejor película, mejor dirección, mejor guion adaptado (el filme está basado en la novela “Vineland” de Thomas Pynchon), mejor actor secundario (Sean Penn), mejor montaje y mejor casting —una categoría que este año se estrenó—, y el público explotó en aplausos para reconocer a Anderson.
Por su parte, el director de “Sinner”, Ryan Coogler, se llevó el Óscar a mejor guion original. Además, la película le permitió a Michael B. Jordan alzarse con la estatuilla a mejor actor por interpretar a dos gemelos que se proponen abrir un club nocturno exclusivo para gente negra, solo para ver sus planes interrumpidos por un grupo de vampiros.
Además del premio para Jordan y del de guion, “Sinners” se llevó el de banda sonora y el de fotografía, para Autumn Durald, que hizo historia al convertirse en la primera mujer en ganar el Óscar de la categoría.
Y en el apartado de interpretación femenina, la irlandesa Jessie Buckley cumplió los pronósticos y recibió el premio a mejor actriz por su papel de Agnes, la mujer de Shakespeare, en “Hamnet”, de Chloé Zhao.
Tres estatuillas ganó “Frankenstein” del mexicano Guillermo del Toro: mejor vestuario, mejor maquillaje y mejor diseño de producción.
También destaca el triunfo del fenómeno global de la animación y la música “K-Pop Demon Hunters”, que ganó los apartados de mejor película de animación y mejor canción original, por “Golden”.
El pulso político
Por otro lado, hay que destacar que la 98 edición de los premios Óscar recobró el pulso político, con varias proclamas exigiendo el fin de la guerra.
Desde el discurso de apertura hasta los agradecimientos de las categorías principales, figuras de la talla del español Javier Bardem o el director noruego Joachim Trier aprovecharon sus minutos frente al micrófono para denunciar el tenso contexto geopolítico internacional.
Esta ceremonia, más allá de los galardones, también se esperaba con expectación para ver si Hollywood rompía su silencio sobre la situación actual, tanto dentro como fuera de las fronteras del país.
Otro de los momentos que caló hondo en la sensibilidad de la noche fue el protagonizado por David Borenstein, director del premiado documental “Mr. Nobody Against Putin”, quien transformó su ascenso al estrado en una sentida apelación a la humanidad.
“Hay algunos países en los que, en lugar de estrellas fugaces, lanzan bombas y drones. En nombre de nuestro futuro, en nombre de todos nuestros hijos, ¡detengan estas guerras ahora!”, dijo Borenstein en un discurso poderoso.
Lejos de la frialdad de otros escenarios, como los pasados Globos de Oro, la gala se prestó para las reivindicaciones políticas, pero también para el humor.
Mucho más divertido y con mayor soltura que en la pasada edición se pudo ver a Conan O’Brien, quien condujo con maestría una ceremonia que avisó que tendría de todo; risas, crítica y un escenario que celebró el potencial del cine pese a todo.
Y entre los momentos más emotivos destacaron los homenajes a los artistas fallecidos este año, entre los que destacaron al cineasta Rob Reiner y al actor Robert Redford.
Barbra Streisand dedicó unas sentidas palabras a su amigo Redford y cantó un fragmento de la oscarizada canción “Nuestros años felices”, de la película del título homónimo en la que compartieron pantalla.
El comediante Billy Crystal fue el encargado de honrar la memoria de Reiner, asesinado el pasado diciembre, a quien describió como una de las figuras más influyentes de Hollywood y destacó su activismo.


