Catar escribió una página inédita de su historia mundialista. El seleccionado asiático logró su primer punto en una Copa del Mundo tras empatar 1-1 ante Suiza, en un partido que parecía encaminado a una victoria europea, pero terminó con una celebración histórica.
El equipo suizo fue superior durante gran parte del encuentro y encontró rápidamente la ventaja. Breel Embolo abrió el marcador desde el punto penal a los 17 minutos, después de una acción revisada por el VAR, y dejó a los europeos con una ventaja que parecía suficiente para manejar el partido.
Con más posesión y varias ocasiones para ampliar la diferencia, Suiza tuvo el control del trámite, pero no logró traducir su dominio en más goles. El arquero catarí Mahmoud Abunada apareció en momentos importantes para sostener a un equipo que resistía esperando su oportunidad.
Y esa oportunidad llegó cuando el partido se terminaba. En el tiempo añadido, Boualem Khoukhi apareció dentro del área y conectó un cabezazo que venció a la defensa suiza para decretar el 1-1 definitivo. El festejo fue inmediato, jugadores y cuerpo técnico entendían que estaban logrando algo que hasta ese momento nunca había ocurrido.
El empate tuvo un valor especial para Catar. En 2022, cuando organizó el Mundial, debutó en la máxima competición y se despidió sin sumar puntos. Cuatro años después, la historia cambió; el equipo consiguió competir, sufrir y finalmente celebrar.
Para Suiza quedó la sensación de una oportunidad desperdiciada. Dominó, generó y estuvo cerca de quedarse con los tres puntos, pero pagó caro su falta de contundencia.
Para Catar, en cambio, fue una noche para guardar. El primer punto mundialista llegó con dramatismo, en el último suspiro y ante un rival europeo.








